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17 de septiembre de 2016

Suenan los cueros, en las manos de Alexandra Albán




Por Manuel T. Bermúdez

Amable, sencilla, sin ínfulas, colombiana, pastusa, cantante,  exitosa y bella, así es Alexandra Albán, estrella de la percusión.

Sabe que la música es su vida… “uno nace con la música dentro y hay algo que la activa y a mí se me activó cuando vi a mi hermano que estudiaba trompeta y yo sentí que me empezó a gustar. Yo cogía, al escondido, la trompeta de mi hermano y la tocaba, hasta que un día me descubrieron y decidieron ponerme en clases. De esa forma fue mi vinculo inicial con la música”.

La música lo es todo para Alexandra, es su vida, su profesión. “Para mí la música es una forma de comunicar lo que uno siente. La música además, tiene mucho poder. Uno con ella puede ponerse muy contento, muy alegre, pero también se puede poner muy triste. Y poder ser uno, quien al ejecutar, pueda trasmitir sentimientos y tocar los corazones de las personas, para mí, eso es un privilegio”.

Muy temprano, Alexandra descubre que lo que hace produce reacciones en las persona. “A los 7 años, que empiezo a meterme en este cuento de la música es que me doy cuenta de todo. De las emociones que se pueden producir cuando se toca un instrumento. Cuando la gente me veía a mí, tan chiquita, tocando la trompeta o cantando, y se emocionaba, yo sentía que la música es algo extraordinario”.

Un día la chica descubre un nuevo sentimiento: el temor. “El momento en el que más he estado asustada fue la primera vez que me subí a una tarima, en Pasto, la ciudad donde nací. En ese momento sentí mucho miedo. Pero esa fue la única vez que lo he sentido, de ahí en adelante se me quito del todo”.

Llegar al profesionalismo no fue cosa de milagros ni de inmediatez. “Llegó con el tiempo. Cuando menos lo esperaba, llegó. Yo siempre me he preparado pero no para buscar reconocimiento y ahora es que estoy recogiendo los frutos de tantos años de trabajo, estudio y dedicación”.


¿Luego de probar instrumentos con cuál decide quedarse?
“Yo empecé con la trompeta y fue el instrumento con el que, al comienzo mis padres me apoyaron. Luego de seis años, como me gustaba tanto la percusión, hice una audición con una orquesta, “Tumbadora”,  y quedé como percusionista. Como yo era tan curiosa en lo de la percusión, ya sabía, más o menos cómo se tocaba, pero no la ejecutaba profesionalmente. De ahí me quedé definitivamente en la percusión. Lo de la voz también es un privilegio. Yo recuerdo que desde muy chiquita cantaba y yo decía: pero que raro ese vibrato. ¿Esto qué será? Hasta me daba susto. Ya después me di cuenta que ese don nació conmigo”.

Sus padres nunca tuvieron reparos por la hija inclinada por la música. “Ellos siempre han estado súper orgullosos de mí y yo supremamente agradecida con ellos porque han sido de gran apoyo para  mi carrera. Nunca dijeron no, a pesar de nuestra situación económica, porque hemos vivido  situaciones difíciles, y a pesar de eso tomaban decisiones para poderme ayudar  y apoyarme en mi carrera. Ellos son felices y orgullos”.

Son muchas las figuras de la música con las que Alexandra ha tocado pero quisimos saber de sus querencias, de sus preferencias. “Yo estimo mucho al maestro Boby Cruz, y para mi haber tocado con él y haber grabado para él, ha sido una gran experiencia, porque Boby Cruz ha sido de gran estima para mí y cada vez que me ve me dice “Alexa, yo te quiero mucho”. Hay un gran aprecio por él y ha creído en mí”.

¿A dónde quiere llegar con lo que hace?
“Yo nunca ando buscando la fama o llegar muy lejos. Todo se ha dado. Lo único que quiero es llegar a los corazones de la gente cada vez que toco mi instrumento. Lo que venga de ahí para adelante, es un regalo de Dios”.

¿Piensa en algo especial cuando toca?
“Yo disfruto tanto tocando mis Congas. Yo las amo y cada vez que me subo a tocar lo disfruto con el alma. Para mí es un deleite. En eso es en lo que pienso, en lo rico que es tocar, lo que mis manos pueden ejecutar”.

¿Qué la pone triste?
Piensa. “No pienso en tristezas en este momento. Tal vez, quisiera poder tocar toda mi vida, yo amo tocar. Y no quiero que el tiempo pase tan rápido, eso es lo único que me pone triste”.

¿Qué reflexión quiere compartir con las mujeres que decidan seguir su mismo camino?
“Si se quiere se puede ser excelente, se puede acabar con el paradigma de que una mujer  tocando un instrumento rudo no lo va a poder hacer bien. Sí se puede, se puede llegar muy lejos y se puede hacer con excelencia siempre y cuando se tenga claridad en la meta que se quiere alcanzar y estudie mucho para lograrlo.

¿Un tema que viaje con usted en su mente y que sea el de las mil escuchadas?
 “A mí me encanta Rubén Blades, Ray Barreto y el tema “Fuerza Gigante” de Ray Barreto, me encanta. Es una de las canciones que más escucho”.

¿Qué les dice a los caleños que aprecian su talento?
“Que los amo, que extraño a Cali, es una ciudad maravillosa y la gente también y que los llevo siempre en mi corazón”.

Alguien de producción se asoma a la puerta del camerino a anunciarle que ya es hora de participar en el conversatorio que tendrá lugar en pocos minutos. Agradezco su amabilidad y voy a buscar un lugar en donde escuchar su historia y ver porque es una de las mejores percusionistas hoy.




La Salsa sigue viva…


Por Manuel Tiberio Bermúdez

De nuevo, la Ciudadela de la Salsa, estuvo colmada de público aprendiendo los pasos de baile que les permita luego presumir de que aprendieron en donde si saben bailar: en Cali.

Llegan puntuales a las 9 de la mañana, y se alistan para aprender a descifrar los movimientos que dicta el ritmo de la música. Uno, dos tres, vuelta…dice el instructor y los alumnos miran y hacen…cinco, seis, vuelta…y unos  se enredan, otros salen airosos del paso complejo pero bello, que acaba de realizar el tallerista. Y así se va la mañana aprendiendo Salsa estilo caleño, Bogaloo, Pachanga, salsa en línea, o tradicional. Con cada giro, con cada paso acertado al compás de la música, los asistentes se sienten orgullos y alegres.

A bailar con la música y los sentimientos
Luego llegó el conversatorio sobre La Situación del Baile en Cali, moderado por Umberto Valverde, con invitados de lujo: directores de escuela y bailarines reconocidos en la ciudad. Hablaron de los sitios tradicionales de baile: Agapito, Honka Monka; Séptimo Cielo; entre muchos otros que fueron sitios de goce en las noches caleñas.



Dijeron también, que aunque la Salsa está vigente, el baile ha perdido su esencia pues, argumentaron, hay necesidad de recuperar el baile al piso, el verdadero baile caleño. Comentaron además que hay campeones mundiales de Salsa, que no saben bailar, porque no bailan sino tienen una coreografía que desarrollar. Dijeron que hay que “desmecanizar” el baile, regresarlo a sus orígenes de belleza, estilo y diversión. Señalaron que hay un movimiento de bailadores buscando el rescate del buen bailar, aunque, aseguraron, respetan y comprenden lo que es el baile espectáculo con sus alzadas y sus coreografías de vértigo.

Dijeron, que la juventud caleña baila influenciada por propuestas del extranjero, pero no saben bailar caleño. Recalcaron que hay que aprender a bailar con la música, no por tiempos, y subrayaron que se debe bailar con el alma y con los sentimientos y no por los tiempos que determine una coreografía. Finalmente precisaron que el baile caleño se ha ido desdibujando porque el baile, ha pasado de los pies al aire en donde se realizan las acrobacias.

Los chicos en escena
Luego los niños, deslumbraron a los asistentes con sus maneras de bailar. Demostraron como cada día avanzan en los pasos, aprenden las alzadas, desafían la gravedad con sus pirueteas y se preparan para reemplazar a esos chicos y chicas que hoy son sus referentes.



Alfredo de la Fe…una cajita de música
Más tarde, Valverde, el escritor caleño, que le da duro al Festival de Salsa, en sus columnas de prensa,  pero que no puede apartarse de él, tuvo una amena conversación con don Alfredo de la Fe, el mejor violinista del mundo.



Yo, que no se de Salsa, pero sí de palabras, quedé fascinado con las historias del músico. Habló de su salida de Cuba y como fue herido durante el viaje,  y como estuvieron 16 días perdidos en el mar.  Recordó como a los 11 años ya era un músico clásico y como a los 12 conoció a Pupi Lagarreta, quien le enseñó las raíces de la música cubana. Luego contó cómo conoció a José Antonio Fajardo, y como con esos dos personajes aprendió a conocer “esa música que hoy le llaman salsa”.

Describió como conoció a Roberto Torres a quien “agradezco conocer a Colombia, por primera vez, porque vinimos a tocar a Cali en el año 1983”. Mencionó cuando tocó en la Orquesta Broadway. “Subí al escenario,  –dice- toqué el primer tema y me bajaron. Me dijeron: hermano, métase a taxista o siga con la música clásica porque usted para esta música nunca va a servir. Y ese día, en vez de quitarme el ánimo, me dije a mi mismo: voy a demostrar que si voy a servir para ésta música. Pasaron los años y tuve el honor y el placer de hacer solo de violín en uno de los discos de la Orquesta Broadway”.

De la Fe hablo más de una hora, y es lo que llaman “una cajita de música”. Contó de su amistad con Lavoe, de quien narró que una vez le dijo: “Yo estoy aburrido de vivir, me voy a matar. Yo me amarro con el cordel de la persiana y me dejo caer por la ventana y me ahorco. Y me miró y me dice: “Uyyy, hermano, si se rompe el cordel, son 15 pisos, mejor no lo hago”. 

Reseño su estadía en Colombia, y rememoró a Juan Pachanga en Juanchito, recordó sus trabajos con Santana. Hablo de su adicción a las drogas y al alcohol y dejo un mensaje de esperanza: “Se puede salir de las drogas”.

Mencionó que “si no hay un cambio, la Salsa, tiende a acabarse. Pienso que 50 años exprimiendo lo mismo, cada vez le sale menos jugo y que tiene que haber un cambio. Hizo loas a los bailarines de Cali, “Porque le han dado al baile un dinamismo que no lo tiene nadie”. Se despidió con un con un “Cali es Cali, lo demás es loma, la Salsa sigue viva. Sigan apoyando la salsa que la salsa es vida”.

Fue una jornada inolvidable, como todo lo que está pasando en la Plaza de Toros y la Ciudadela de la Salsa, en esta edición XI del Festival Mundial de Salda, Cali 2016.

Si desea escuchar la charla con Alfredo de la Fe puede hacerlo en este enlace






Cinco años retratando el Petronio

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