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23 de septiembre de 2015

La música, es un motivo para vivir


Isidoro Corkidi Yaffé, nació en Cali. Locutor, conferencista, investigador, traductor, camina por el mundo pensando en una sola cosa que es su motivación principal: la música.

Si uno se atreviera a hacer la entrevista con él de pié terminaría con tortícolis. Desde su altura, heredada de sus ancestros turcos, Isidoro Corkidi debe ver todo de manera diferente, a tal punto que escogió la música como su norte de vida, pero no una en particular sino la música del mundo en general.

Tiene una voz potente y educada en los ajetreos de la radio que practica hace más de 16 años. Con esa voz cuenta, informa y promociona los cantantes, orquestas y ritmos musicales,  que busca en cuanto país, casa, amigo o lugar tiene posibilidad de esculcar. 

Para esta X edición del Festival Mundial de Salsa, Corkidi, recibirá un reconocimiento  por parte de la Secretaria de Cultura y Turismo de Santiago de Cali. Le preguntamos ¿por qué la distinción?
“Estas son de esas cosas que uno no se espera y además, uno no se mueve en este medio con el fin de que este tipo de cosas sucedan. Uno simplemente hace las cosas que cree que debe de hacer y si en el concepto de alguna entidad considera que es merecedor de algo, pues es gratificante que ese reconocimiento llegue. Pero mis propósitos nunca van por ese lado. Yo diría que llegan sorpresivamente y cuando llegan uno las recibe con agrado”.

¿Cómo comenzó a interesarse  por la música?
“Ni uno mismo sabe como comienza en esto de la música. Recuerdo que tenía unos 13 o 14 años y por esa época vivía en Bogotá en pleno centro de la ciudad. Por esa época había muchos almacenes de música, uno podía encontrar dos o tres en la misma cuadra. Yo caminaba mucho por la carrera séptima, no tenía familiaridad alguna con la música cubana y ni sabía que era esa música. De hecho, estudiaba en un colegio de enseñanza inglesa. Pero, sonaba mucho “El carretero”, de Guillermo Portabales, y ese tema cautivó mi atención. Cada que sonaba ese tema , yo me detenía a la puerta del almacén del que saliera esa música  y esperaba hasta que terminara la canción. Si de casualidad yo seguía caminando y en otro almacen sonaba esta canción hacia lo mismo. Con el paso de los años, es que uno descubre esa semillita que se sembró en uno”. 

Corkidi, hace una pausa, busca en su mente los recuerdos.
“Luego de vivir en Bogotá durante 17 años, llegué a Cali en 1978. La radio en Cali por esa época, era una radio muy diferente a la de ahora. La Salsa estaba en furor y digamos que se documentaba de alguna manera lo que se estaba radiando para el público.  Empecé a interesarme en esa música y de lo que de ella se contaba y eso me cautivo. Al cautivarme la Salsa, de pasó también me cautivó la música cubana porque yo diría que van de la mano”.
Lo que empezó sin ninguna relevancia se volvió para él importante y ya cuando tuvo la ocasión de hacer programas radiales  sintió que tenía una responsabilidad ante el público oyente y se dio cuenta que tenía que estudiar para poder hacer un programa bien hecho. No se trata de moler música, la idea era poderle suministrar al oyente alguna información ya fuera sobre los cantantes, las orquestas, los compositores, algunas anécdotas, en fin, dar una información que le sirviera al escucha.

¿En cuál bando se ubica: en el de los coleccionistas, o en el de los melómanos?
Yo creo que uno es una mezcla de ambas actividades. Lo uno sin lo otro como que no va.

¿Como se inicia en el mundo de la radio? 
“Yo ya había incursionado en la radio pero un amigo muy cercano, Pablo Emilio del Valle Arroyo, me invito a un programa que le ofrecieron en la emisora de la Universidad del Valle, y me invitó a hacer el programa con él. A propósito, en septiembre del 2015 cumplimos 16 años de estar al aire”.

“Me gustó el formato del programa porque consistía además de la música en darle al oyente información. Yo utilizó una frase que la dijo Alfredito Linares en algún momento: “no podemos permitir que la música nos resbale así no más; nos tiene que dejar algo”. Para que nos deje algo, eso implica investigar y esa investigación le trae beneficio a los programas que realizamos pero sobre todo al publico que a la hora de la verdad, es el mayor beneficiado”.
En 16 años uno aprende mucho y oye mucha música. ¿Cuál es su artista preferido y por qué?
“Cuando me han hecho esa pregunta, yo respondo: dentro de tantos artistas, tan maravillosos, atreverse a escoger uno o dos o tres, sería un irrespeto con los mismos artistas decir que alguno es mejor”.

Pero, insisto, hay alguno que es el que lo hace comprar , le digo…
“No es uno solo, son muchos. Es toda una  colección de música linda y no solo este genero de música. Es verdad que nosotros hacemos un programa enmarcado en la música cubana, en la Salsa, en los boleros, pero realmente nuestros gustos llegan mucho más allá. Yo diría que a mi, me gusta es la música del mundo”.

“Por ejemplo, una artista que me cautiva bastante es la ya fallecida Edith Piaf. Una mujer que dejó una gran estela musical. Dentro del mundo del Jazz uno tiene que mencionar a Louis Daniel Armstrong, en fin, a muchos artistas”.

“Hay algo que es muy curioso, dentro de la muchachada que le gusta la Salsa en Cali. Si usted dice que le gusta un vallenato es como si fuera un sacrilegio, es objeto de críticas. Yo digo que no debe ser así, pues además, esa música es nuestra. Claro, no toda es buena y esto pasa dentro de todos los estilos, la hay buena y la hay mala”.

“¿Pero por qué encuadrarse en un solo estilo –dice- cuando la música en general es tan maravillosa, despierta sentimientos. La música de cualquier país o región puede sembrar en uno los mejores sentimientos”.

¿Usted, como muchas otras personas en Cali, cree que Cali es la Capital Mundial de la Salsa?
“Honestamente, no lo creo. Le digo la verdad, Cali es un sitio importante dentro del mundo de la Salsa, pero quien haya ido a New York y haya vivido ese ambiente podrá decir: Nueva York, ha sido y es y probablemente siga siéndolo. Es que los hilos que mueve la ciudad de Nueva York, son tan poderosos que aunque por un tiempo hayan decaído le basta aun para seguir siendo la Capital de la Salsa. Yo no lo digo con irrespeto, cuando digo que Cali no lo es. Es una ciudad importante para el mundo de la Salsa, pero de ahí a que sea considerada la Capital Mundial de la Salsa, eso ya es otro cuento”.

¿Sobre los 10 años del Mundial de Salsa usted que piensa?
“Esto es maravilloso para el mundo del baile. Cali siempre ha tenido unos bailarines supremamente especiales. Pero lograr agruparlos, y que haya un gremio que los agrupe y los exporte hacia el exterior, esto ha creado una corriente. Es como una espuma que sube sin detenerse que deja el nombre de Cali muy en alto y muestran una Colombia diferente ante el mundo”.

¿Cuál es su mirada sobre la radio en Cali?
“La radio que se hacia antes era buena y hay algo muy particular, lo que teníamos, la música cubana y la Salsa, no permitíamos que nadie nos lo vulnerara. No permitíamos que ni el merengue, ni el reggaetón, ni otros estilos de otros tiempos, penetraran, es decir, hacíamos respetar nuestros predios. Pero, la radio de ahora es muy diferente, es netamente comercial y no les importa pasar por encima de quien sea con tal de tener sintonía”.

¿Cómo y dónde consigue la música para mantener el programa durante 16 años?
“Yo hago el programa en compañía de Pablo Emilio del Valle, y cada uno de nosotros aporta lo que tiene y lo que vamos consiguiendo y cuando viajo, a cualquier ciudad que llegue, algo consigo”.

¿En este mundo moderno qué usa más vinilos o CD?
“Vinilos sin lugar a dudas”.

¿Son las 10 de la mañana, que canción escucharía en este momento y porque?
“La vida en rosa de Edith Piaf, es una razón para vivir”.

¿Qué es la música para Isidoro Corkidi?
“La música es vida, es esencia, es un motivo para vivir. En los momentos más amargos, la música ayuda a no caer al fondo de una depresión. Es una inyección de ánimo”.  


Foto por Manuel T. Bermúdez.-


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