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4 de septiembre de 2015

Héctor Abad Faciolince y el amor por la tierra en “La Oculta”



Por Manuel T. Bermúdez

Como parte de la programación del Primer Festival Internacional de Literatura de Cali, apoyado por la Secretaría de Cultura y Turismo municipal, el novelista Héctor Abad Faciolince, tuvo un conversatorio con su homólogo Santiago Gamboa, cuyo propósito principal era conocer algunas particularidades del oficio y también, descubrir las claves de su novela ‘La Oculta’.

Como lo dijo Santiago Gamboa, en el diálogo sostenido con el escritor Héctor Abad Faciolince, recordando una anécdota del literato. “A usted no solamente lo llaman sino que vienen a verlo” refiriéndose al numeroso público que se hizo presente en la Biblioteca Departamental para escuchar al autor del “Olvido que seremos” y otros libros que sus seguidores leen con avidez.

Con su amigo de Gamboa, quien como contertulio provocó en Faciolince los recuerdos para que contara sucesos de su novela “La oculta” tema al que convocaba la charla, el escritor señaló algunos pasajes y hablo de “la nostalgia que los antioqueños y vallecaucanos tienen por la tierra”.

La Oculta, precisó el escritor “es un libro hijo de una obsesión que tenemos los antioqueños y que creo que en parte del Valle del Cauca, también entienden que es la obsesión por tener un pedazo de tierra. La obsesión por el apego a un paisaje y a un sitio que uno quiere mucho”.

Hizo notar que la gran novela del siglo XI, es María, “y esta novela también gira alrededor del amor por una muchacha pero también sobre una finca”.

“Nuestros antepasados, todos, llegaron con la ilusión de que esta era una tierra buena donde se podía buscar la felicidad. Y de alguna manera a mi me interesaba rastrear la historia del pueblo a donde habían llegado los antepasado de mi papá,  que se llamaba Jericó, y que fue fundado en 1861 y que tiene mucho que ver con los pueblos de acá”.

Contó sobre la parte real de la novela y la parte de ficción que el uso para mostrar sus querencias.
El escritor hizo reflexionar a los asistentes, los hizo reír con algunas anécdotas y descubrió algunos de sus secretos de novelista.

En La Oculta, hay un episodio tremebundo y vertiginoso que es el tema del paramilitarismo, el momento en que llegan a matar a Eva y ella se escapa nadando y eso da pie a la portada tan bonita del libro, señaló Gamboa.

“Cuando uno escribe un libro en el vuelca toda la memoria y toda la experiencia de su vida, todo lo que le ha tocado pasar de bueno y de malo, de maravilloso y de horrible. Y yo tengo la experiencia espantosa de que a mi papá lo mataron los paramilitares y tengo además la experiencia de que a un cuñado mío lo secuestrara dos veces la guerrilla. Incluso, que estuviera, dos años después de que lo soltaron, pagando cuotas mensuales para que no le hicieran nada nuevamente. Le difirieron a cuotas el secuestro muy amablemente”.

Habló también de su oficio de columnista y sus obligaciones como tal. La gente abandonó la Biblioteca Departamental, convencida de que sabía  un poco más del escritor, de sus fórmulas para escribir,  de sus razones y motivaciones para novelar la vida que le rodea, pero sobre todo, salieron con la seguridad de que lo querían un poco más que es lo que todo escritor debe buscar.

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