El arte es una posición de vida


Por Manuel T. Bermúdez

El martes 25 de octubre de 2016, el maestro Nicolás Herrera, artista ecuatoriano, inauguró en la ciudad de Cuenca, Ecuador, un imponente mural “El Gran Azuay”. Antes de mi regreso a Colombia, luego de un almuerzo con el pintor, tuve la oportunidad de realizarle una entrevista que comparto con mis lectores:

¿Cómo va a terminar este 2016, artísticamente?
“Este año ha sido realmente estupendo, hermoso. Primero, porque he tenido salud, vida. Gracias a Dios, he podido estar muy entregado a mi arte y con una obra que realmente me complace y me hace sentir vivo, que es un mural que se llama “El Gran Azuay”.


¿Qué es el mural del cual he tenido, gracias a su gentileza,  la oportunidad de ver un video de su realización?
“Es un mural en el que se expresa el amor entre los seres humanos. El amor de los seres humanos por los seres humanos, donde se vuelve un ser inclusivo, unido a la ciencia y a la tecnología, como parte de su ser,  para darle felicidad, no para enclaustrarlo o subyugarlo a sus intereses económicos, sino al contrario: la ciencia, la tecnología, la justica, como parte elemental para el buen vivir de los seres humanos”.

“Al comienzo del mural vemos un árbol fuerte, poderoso, fructífero, donde está representado, el mapa de la provincia y que podría ser el mapa de cualquier parte del mundo o que podría ser inclusive el mundo, es decir, depende de nosotros que éste mundo lo volvamos fértil, fructífero, donde se acoja la vida con alegría en este hermoso espacio en el que vivimos”.

Mural terminado


“Luego vienen unos personajes que están abrazados, por la ciencia, la justicia, la tecnología, como parte fundamental del desarrollo, del vivir diario, del ser humano, pero de una manera óptima, de una gran calidad de vida. Luego vienen una serie de simbologías andinas, propias de nuestra región: el sol, el maíz, la luna. Hay muchos símbolos muy significativos. La serpiente como parte de la sabiduría, andina, ancestral, los animales, es decir, todos viviendo en una completa fraternidad”.

Maestro, usted es un hombre sinceramente sencillo. Cómo logra que ese reconocimiento que recibe constantemente no le cambie?
“Yo pienso que el ser humano tiene que actuar de la manera más natural, tal como es y para lo que está hecho, es decir, para poder coexistir de una manera armónica con el resto del mundo. Si alguien tiene una cualidad o la virtud de poder hacer algo, debe por lo mismo actuar con más sencillez, debe dar más de sí, de esa cualidad que los demás no la tienen y compartirla. Y el hecho de que algunas personas tengan ciertas habilidades, no le hace ser mayor, ni menor, ni mejor, ni peor, sino que se debe ser más ser humano, pero con alma. Un ser humano natural, solidario, amoroso, honesto, sobre todo y en todas las cosas”.

Maestro Nicolás Herrera frente a su "Autorretrato con bestiario"


Usted vive en una ciudad tranquila y hermosa. ¿Qué lo motivó a construir su museo aquí, que muy bien lo hubiese podido hacer en otro lugar?
“Nunca estuvo en mis planes de vida quedarme en una ciudad definida. Ibarra es tranquila en todos los aspectos, porque también, culturalmente, recién como que empieza a despertarse. Todavía hay un arduo trabajo que hacer para que la gente despierte culturalmente”.

“En otras ciudades más grandes puede haber más cultura etc., pero cuando conocí este espacio de Yahuarcocha, sentí que estaba en una cultura especial, una cultura hecha por Dios, y fascinado por el entorno me dije: “aquí hago mi taller”. Así empecé, hice primero mi taller, mi casa y feliz de estar rodeado de lagunas, de cerros, del cañón del Tahuando, etc. Luego vino la idea de construir el museo que ha ido creciendo, le hemos dado vida, muchos colegas se han unido al proyecto, y eso me hace sentir, que valió la pena construirlo porque fue un esfuerzo bastante grande”.

Museo, en Ibarra, Ecuador. 


Usted es un ser humano que vive agradecido del arte y siempre destaca que ser artista es un premio de la vida. ¿Qué piensa de que tienen el arte como un negocio?
“Bueno, son muchos los que hablaron sobre este tema. Hay que diferenciar algunos aspectos entre el arte y la artesanía. Muchos artistas, vuelven el arte, artesanía. Eso sucede desde el momento en el que empiezan a reproducirse a sí mismos, a copiarse a sí mismos una y otra vez: el mismo rostro, los mismos trazos, los mismos gestos, en todas las obras, porque comercialmente tienen algún éxito y venden obra. Yo estoy de acuerdo con eso, porque es una forma de vida honesta y están trabajando, pero yo a eso no le llamo arte”.



“El arte es totalmente diferente.  El arte es una posición de vida, es hablar por medio de las formas, del color, manifestarse ante el mundo con todos los sentimientos cargados de conceptos de vida, de alma, de una razón”.

“El arte de por si no es decorativo. El arte es un sentimiento muy profundo y quien desea ser artista es como abrir una ventana a otra dimensión del pensamiento, del conocimiento. El arte es para pensar, para reflexionar, a diferencia de lo otro, de la artesanía, que sirve para decorar las casas, para adornar, para que vaya bonito con los muebles, y eso está bien, es una manera honesta de ganarse la vida, pero si hay que hacer diferencia entre las dos propuestas de arte y artesanía”.



Usted es un artista que cuestiona la sociedad que le ha tocado en suerte compartir, cuando, si lo quisiera, podría ser un mimado del poder, que de alguna manera menosprecia. En una entrevista anterior me decía, hablando del color, que “los grises son el color de una sociedad caótica”. ¿Por qué esa rebeldía, por ponerle un nombre a su actitud?
“El ser humano jamás debe estar callado ante una situación, ni convertirse en una vida cómoda mientras hayan sucesos que le impacten. Hablemos de los gobiernos. Administraciones corruptas, gobiernos corruptos, ver cómo estas personas se valen del pueblo para beneficios personales y no practican ese discurso que cuando uno los escucha piensa: “con él si vamos a poder cambiar la sociedad” y luego con sus actuaciones nos entregan un panorama gris”.



“Si uno habla de sensibilidad jamás podría no estar desatento a esto porque un ser sensible es un ser al que todo le llega y le entra por los poros, por los ojos por el pensamiento, lo siente y lo dice: eso es parte del ser artista”.

“Uno no puede quedarse callado frente a las grandes atrocidades. Hay que manifestarse de una o de otra manera con carácter de reflexión y también dejarlo documentado. Dentro de la historia decir: “bueno, así eran estos seres” tratemos de reflexionar frente a eso para no cometer los mismos errores. Pero dejando constancia como lo han hecho algunos pintores: El Bosco; Delacroix; Goya, en fin, muchos otros artistas que apostaron su vida por una motivación específica dentro del contexto universal”.

“El otro aspecto, de que las obras valgan en lo monetario a mí eso me tiene sin cuidado, porque el dinero siempre será una cosa ficticia,  lo importante es que haya una manifestación dentro de la historia de este mundo que nos toca vivir, no se sabe por cuánto tiempo. A lo mejor en unos años quede borrado lo que nosotros estamos haciendo en este momento y no quede ni huella. Pero hoy es la circunstancia, hoy es el tiempo y hay que decirlo hoy. El arte siempre debe dar ese paso de emoción, de reflexión, de pensamiento y tiene que ser así y lo otro, los adornos, las piezas decorativas,  también las necesita el ser humano”.
Su Museo, es un regalo para quien lo visita, una forma de compartir su arte con el mundo. ¿Qué proyectos tiene a futuro con este hermoso espacio?
“Seguirle dando vida, que no se muera, continuar con las exposiciones, seguir abriendo espacios  para que la gente conozca las obras y el pensamiento de diferentes artistas del mundo, esa es la idea. Lo hare mientras tenga posibilidades y vida”.

Maestro Nicolás y Jorge Torres, director MAI Colombia, en el Museo.

Usted es un hombre que cree más en el dar que en el recibir. ¿Qué le motiva esa filosofía de vida?
“Yo pienso que la educación. Es parte de cómo me educaron mis padres. Yo siempre recordaré las palabras de mi madre, quien era una poeta y escritora. Una vez me llamo y me dijo: “Veras hijo: un ser afortunado no es aquel que llega a amasar fortunas, a veces a través de las miserias de los demás, de la corrupción, del narcotráfico, de los negocios perversos y logran hacer fortunas fabulosas. Esos no son seres afortunados. Un ser afortunado es aquel que pude dar todo de sí mismo”

El autor de la entrevista con el Maestro Nicolás  Herrera en su taller 


Finamente, Maestro Nicolás, ¿cuándo nos va a visitar en Colombia y su saludo para quienes son sus amigos en mi país?
“Pienso que en el mes de noviembre estaré por Bogotá. No sé, lo que el destino me depare. Siempre abrazaré a todos los hermanos del mundo porque ya este planeta se ha vuelto como otra casa más. Cuando vengan a Ibarra, sepan que tienen un espacio y que mi casa, también es su casa”.




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