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Triki, triki, jalouin, quiero dulces para mí


Charlemos

Por Manuel Tiberio Bermúdez

Halloween....
Nuestra niñez, especialmente para quienes nacimos en el campo, está llena de historia de espantos, de duendes,  y claro, de brujas.

Aún recuerdo cuando alguno de los hombres que trabajaba en la finca, luego de la comida,  cuando la lámpara a gasolina se esforzaba por iluminar las obscuras noches del campo, encendía un cigarrillo y empezaba a contar historias –que para ese momento- eran de terror para nuestras almas infantiles.

Entonces, mientras lanzaba bocanadas de humo, el hombre narraba la historia de “La llorona”. Era, según el narrador, una mujer de aspecto horrible, mal vestida que, daba alaridos llamando a su hijo.

Cuando el contador de la historia lo veía a uno asustado, y para que nuestro corazón no tuviera descanso al palpitar desaforado que ya había alcanzado. Decía: “pero eso no es nada como la historia de “La pata sola”.

Y engarzaba, con habilidad de tejedor de palabras,  la fábula,  esta vez, de una mujer bellísima que vive en lo profundo de los montes. Que al hombre que les cogía la noche en esos caminos del Señor, -contaba-  la mujer lo llamaba para enamorarlo y cuando el incauto aceptaba sus requiebros, se convertía en una horrible mujer con ojos de fuego y boca con enormes colmillos.
Y mientras más asustado se sentía uno más historias quería escuchar…y que se olviden que a la hora de ir al baño uno iba solo…ni por el chiras…si no lo acompañaban más bien ni pensar en hacer caso a la orden de: “orina y se acuesta”.

Hoy ya no hay espacio para esas historias. En las fincas hay televisor que reúne a todos en torno al aparato y que quitó de las mentes y los labios de los trabajadores esas historias que caminaron de generación en generación hasta diluirse en ésta modernidad que nos atropella con sus artilugios para el entretenimiento.

Hoy, los comerciantes, celebran el famoso Halloween o día de las brujas, que para limpiarlo un poco de esos orígenes extranjeros aquí se le llama el día de los niños. Una práctica que viene de los celtas y los druidas, “quienes crían en la inmortalidad del alma y aseguraban que ésta al morir ocupaba el cuerpo de otra persona, pero que el 31 de octubre volvía a su antiguo hogar para pedir comida a quien antes la poseía, y estos estaban obligados a aprovisionarla de lo que ella pidiera”.

Con el pasar del tiempo los irlandeses que emigraron a Estados Unidos llevaron estas prácticas y de allí salió a caminar por el resto del planeta como una gran fiesta.

Hoy los niños salen disfrazados de puerta en puerta a grita ''trick or treat'' (broma o regalo) Halloween, quiero dulces para mí. En el fondo la celebración lo que buscaba era acercar el mundo de los vivos y los muertos, pero los “vivos” modernos han convertido este día, 31 de octubre, en un gran negocio para vender disfraces y dulces.



Éste artículo contiene pasajes moderados de sexo y violencia


Las noticias nos dan cuenta de que la ex becaria de la Casa Blanca, Mónica Lewinsky, va a escribir un libro en el que contará cada uno de los encuentros que tuvo con el ex presidente Bill Clinton.

Dicen además las informaciones que el libro va a contener detalles de las cartas de amor que ella le escribía al mandatario, y las insinuaciones de Mr Clinton por hacer un trío, y no precisamente musical.

Dicen que la Lewinsky va a hacer gala a su apellido, es decir va a soltar la lengua  y que va a contar todo porque no tiene dinero y que posiblemente el libro le de algunos pesitos. También se dice que la ex becaria podría recibir unos 12 millones de dólares por revelas los detalles de su relación con Clinton.

Por ahora yo les participo el texto que escribí cuando sucedió el episodio...

ESTE ARTICULO CONTIENE PASAJES MODERADO DE SEXO Y VIOLENCIA

Por Manuel Tiberio Bermúdez


La curiosidad del mundo, en el caso de Bill Clinton, está centrada en saber hasta dónde llegó el presidente en su “affair” con la Lewinsky. 
Todos los oídos y lenguas del chismorreo universal  están tratando de descifrar   que fue lo que quiso decir Mr. Clinton cuando confesó que tuvo con la monita “una relación inapropiada”.

 Porque lo cierto es que quienes disfrutamos con intensidad del chisme hemos quedado sumidos en prolongadas meditaciones tratando de adivinar que le hizo o no el monito norteño a la ex becaria de la Casa Blanca, Mónica Lewinsky.   Muchos han sido los tintos que he consumido en compañía de amigos expertos en temas de tanta importancia como el que hoy tratamos sin lograr atinar que fue lo que ocurrió entre Mr Clinton y la hoy  “ex Miss” Lewinsky.

Porque, no nos metamos mentiras, todos esperábamos saber a ciencia cierta si el hombre mas poderoso de la tierra le había “hecho hasta pa´ vender” a la rubia que sufrió de Mr Clinton “una relación inapropiada”. 

Todos intuíamos que muy  tenaz tenía que haber sido  el romance aquel si  hasta la “suegra” temporal del Presidente se había dado a la nada agradable tarea de guardar un vestido de su hija impregnado con residuos  y que hoy en día tiene en graves aprietos al mandatario de los Estados Unidos. 

(Entre otras y aquí entre nos, a mi me queda la duda de cómo lo hace Mr. Presidente para dejar residuos en el vestido de la “señorita” Lewinsky, por que, hasta donde yo he aprendido, la practica de las “relaciones inapropiadas” se deben de realizar a “cuero pelado”, es decir que los vestidos de los actores quedan bastante lejos del escenario,-normalmente sobre una silla o en el suelo- de donde se finiquita la “relación inapropiada”). Pero, quién sabe cual será el estilo de Mr Clinton que le alcanza hasta para dejar “rastros” por doquier, incluidos los ropajes de sus enamoradas.

En esta angustia que me asiste, invoco a abogados, juristas, académicos de la lengua, integrantes de la Corte Constitucional, nigromantes, cartománticos, leguleyos y a quien quiera meter la cucharada, para que de una vez por todas me clarifiquen que es “una relación inapropiada”, porque de otra manera estaré de acuerdo con mi amigo Jorge Enrique, quien luego de sesudos debates en torno a la situación me dijo:  lo que ha sucedido es que el Presidente gringo ha tenido una “faena no cumplida” y por eso ha optado por la gimnasia verbal para que su incapacidad sexual  hubiese quedado ante el mundo como una “relación inapropiada”.

Hasta que el señor Clinton, no aclare este asunto me quedarán dudas sobres las peripecias sexuales del Primer Mandatario del Planeta y me limitaré a pregonar por todos los medios: escritos hablados y pensados, que la Lewinsky lo metió en tal problema por “faltón”...