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27 de mayo de 2016

El inglés, “marimbero”, de Siloé


Por Manuel T. Bermúdez
Habla  un  español  fluido, pero inmediatamente se nota que es extranjero. Se llama Ian, y es el dueño de un apellido impronunciable: Middleton, y  de una cordialidad que abre puertas al conocerle.

Joven, alto, delgado, sin ínfulas, de los conocimientos que tiene. Estudia musicología, que es el estudio de la teoría e historia de la música. “Hago, me dice,  “tecno musicología”, que es la combinación de los estudios de los sonidos musicales con la antropología. Busco el significado que tiene la música para cierta sociedad o grupo de personas y cómo se acopla con la vida de uno. Eso se aplica a todo el mundo, pero mi enfoque es aquí en Colombia”.

Nació en Inglaterra y trabaja como voluntario con los niños de la agrupación “Tambores de Siloé”. Todos los jueves y sábados, Ian,  trepa la loma de este barrio caleño, tantas veces malmirado, para encontrarse con los chicos que le esperan ansiosos para las clases de música que les comparte.   

El grupo Tambores de Siloé lleva varios años trabajando con chicos que tienen en la música un proyecto de vida y gracias a la Fundación Sidoc, estos jóvenes, elaboran sus propios instrumentos con lo que para otros serían materiales de deshecho. Los chicos  con sus instrumentos ensayan en lugares como El Mirador de Siloé, El Parque de la Horqueta, el Centro Cultural Brisas de Mayo, La Torre, entre otros.

Ian, toca varios instrumentos. “Yo toco, me dice, las congas, el Tambor Alegre, instrumento de la Costa Norte de Colombia, bombos, campanas, pero además  toco guitarra, canto y estoy aprendiendo algunos instrumentos de viento: trompeta y bombardino”.

Hace un año que es voluntario en el grupo “Tambores de Siloé. “Llegué allí  por la amistad que tengo con Moisés, el coordinador del grupo Tambores, y llevo este tiempo ayudándole a él, aprendiendo con ellos y tratando de hacer gestión para que las actividades de los “pelados”, puedan llegar más allá de su barrio, más allá de Colombia” dice emocionado.

¿Ian, que hace aquí tan lejos de su tierra, le pregunto?
“Soy asistente del profesor, Moisés Zamora, y yo ayudo a enseñarles a los jóvenes, a los niños y niñas, como tocar o ensamblar, es decir, como tocar juntos. También trabajamos desde la música las habilidades de convivencia, lo que es compartir, escuchar, trabajar en equipo y otras habilidades.

¿Y cómo da ese salto de Inglaterra a Siloé?
“Yo vine a Colombia, originalmente, para enseñar inglés, pero me quedé aquí por la música. Me quedé aprendiendo música tradicional de la parte pacífica y también de la costa norte. Estoy haciendo un doctorado en Estados Unidos, sobre la música de esta región. Esto hace parte de mi trabajo de campo.

¿Qué le queda de esta experiencia?
“Que me parece que si es posible, con mucho pensamiento y con mucha atención a las necesidades de los niños, si es posible mejorarles la vida y desarrollar en ellos habilidades de convivencia a través de la música.”.
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Hay quienes venden cosas, productos y personas…yo busco contar vidas para ganar   solidaridades.




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