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Cuestión de pandebono





Por Manuel Tiberio Bermúdez

Nada es comparable a un buen chocolate acompañado de Pandebono o de una exquisita avena con Pandebono, o simplemente un pandebono calientito para acompañar la carrera rumbo a cualquier parte.

Su historia se pierde en los vericuetos de las calles de esa Cali de ayer y dicen los que cuentan y hacen las historias, que gracias a un panadero italiano radicado en la ciudad quien elaboraba su pan con almidón de yuca, maíz y queso para pregonarlo como “pan del bono”, es decir pan del bueno, ese producto se volvió caleño y hoy es reconocido como nuestro en cualquier parte del mundo, y aunque hay otros preparados similares nada se le asemeja al pandebono vallecaucano. También se asegura que su origen se remonta al cañón del Dagua. Yo no voy a investigar sobre el asunto porque cuando saboreo un Pandebono caliente, lo que menos me preocupa es su abolengo.

Y como las cosas buenas hay que celebrarlas, del 24 al 25 de julio, de las 8 de la mañana a las 7 de la noche, en la Plazoleta del Centro Administrativo Municipal, CAM, se realizará, en medio de olores que despiertan el goloso que duerme en cada uno de nosotros, el II Festival del Pandebono.

Pero si las cifras que me han entregado son verdad, el pandebono se consume en un número increíble. Veamos: Semanalmente en Cali se utilizan 60 toneladas de queso y se hacen 520 mil diarios y según los que tiran calculadora esto da como resultado que en Cali se fabrican 15 millones, seiscientos mil pandebonos mensuales ¡ Eso es mucho Pandebono!. Y ni que hablar de las cifras en billete: 94.millones 900 mil pesos al año.

Bueno dejemos esas cosas prosaicas de lado y alistémonos para que participemos del II Festival del Pandebono los días 24 y 25 de julio y como dice la canción de Niche: “esto es cuestión de pandebono”.





El Big Ben, no es el Big Ben…, pero cumple 150 años.



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Por Manuel Tiberio Bermúdez
Nada identifica mejor a Londres que la famosa torre del reloj “Big Ben”, la misma que hace pocos días cumplió 150 años.

¿Bueno, y por qué tanta alharaca ante este hecho? Es que la historia de los hombres y las cosas son las que determinan su importancia. Respecto a esa historia tenemos estos datos.

La verdad es que el Big Ben, es el nombre real de La Gran Campana de Westminster, es decir, la mayor de las campanas que se encuentran dentro de la torre y que forman parte del gran reloj. La torre donde se aloja el inmenso reloj se encuentra en una esquina del edificio que alberga la sede de las dos cámaras del Parlamento Británico.

El nombre “Big Ben” o en español el gran Ben, es con el que todo el mundo lo conoce pero en realidad ese es el nombre de la gran campana que está dentro de la torre y que se encarga de dar la hora. Según datos la campana pesa la medio bobadita de 13 toneladas y fue fundida en 1858.

El edificio donde se encuentra la torre, fue levantado por el arquitecto, Charles Barry y esta diseñada en estilo gótico victoriano y mide 96.3 metros de altura. Los que saben dicen que tiene un peso estimado en 8.667 toneladas y tiene 4 caras, uno por cada cara de la torre está a una altura de 55 metros y mide 7,5 metros de diámetro.

Cuando recién se construyo el reloj fue considerado el más grande del mundo y fue construido por un tal Augustus Pugin. Ah, hay que anotar que el reloj se puso en funcionamiento y sonó por primera vez el 11 de julio de 1859.

El reloj es famoso por su puntualidad para dar la hora, y me imagino el trabajo que tendrán los 3 encargados de darle cuerda ya que 3 veces a la semana: lunes, miércoles y viernes. La manecilla que señala las horas mide 2,7 metros y la que marca los minutos tiene 4,3 metros de larga y de allí, debe venir aquello de la puntualidad inglesa (y quien no va a ser puntual con ese inmenso reloj recordándole el paso del tiempo).

Es por todo esto y mucho más que el mundo habla del cumpleaños de esta maravilla mecánica y que es icono mundial para el reconocimiento de la capital británica. Y, seguiremos llamándolo Big Ben, así ese no sea su verdadero nombre.