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23 de junio de 2009

San Gardel, en vos confío....



Por Manuel Tiberio Bermúdez


Cada 24 de junio, quienes amamos el tango y hemos crecido escuchando ese ritmo construido con trocitos de vida, se nos arruga el corazón rememorando la muerte del “Mudo”, Carlitos Gardel.


Qué no se habrá escrito acerca de este cantor, que el 24 de junio de 1935, en el Aeropuerto Olaya de Medellín muriera de un “avionazo” que no le permitió llegar a Cali en donde se presentaría en el Teatro Jorge Isaacs.


Pero como los mitos no mueren, aun hoy, luego de 64 años de su accidente, los amantes del tango siguen venerando su voz registrada en los viejos acetatos y hoy impresa en la modernidad de los CD. Nos complacemos en mirarlo exhibiendo su figura desde los DVD, que nos lo muestran más cantor, mas artista que nunca en esas viejas películas que dejó para que no lo olvidáramos.


Tenía más motes que un presidiario. Eran apodos que a su muerte aparecieron y que se debían a su oficio de cantor o a su pasado de vida: “El morocho del Abasto”, en recuerdo de su época juvenil en ese barrio bonaerense del Abasto en el que se ganó las primeras monedas y los primeros aplausos. “El francesito” en alusión a su no comprobado origen francés. “El Zorzal Criollo”, por esa voz que la vida le dio para interpretar el tango. “El Mago” por la capacidad interpretativa. Maneras de nombrar al mejor, al cantante quien con su voz nos regaló la nostalgia de esa música que viaja en los recuerdos.


Versos que se volvieron canción y que construyó con Alfredo Lepera. Letras inolvidables como “Volver”; “El día que me quieras”: “Por una cabeza”; y otras más que hoy son tesoros para los coleccionistas de canciones de este inolvidable cantor.


Se no fue Gardel, pero como decimos todos los que amamos su fraseo para el tango: “cada vez cantas mejor”.


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