Doña Hillary se destapa


Por Manuel Tiberio Bermúdez


Que el chisme es fascinante no hay quien lo niegue y sino miremos lo que ha ocurrido con doña Hillary Clinton, la exprimera dama de los Estados Unidos y hoy senadora por Nueva York.


Acaba de aparecer el libro “Historia Viviente” en donde la rubia esposa de Mr Clinton habla largo y tendido sobre su vida pero sobre todo el libro se venderá como pan caliente porque todos los mortales del planeta quieren saber la verdad sobre el “affair” de Mr expresidente.


Se dice que la Señora Clinton recibió la no despreciable suma de 8 millones de dólares por contar su vida en esas paginas y la editorial contratante Simon and Schuster, que prevé que el libro dará “billete a la lata” ordenó la impresión de nada menos que un millón de copias como para arrancar.


Según dicen quienes han leído ya el libro que Hillary cuenta que el momento más duro de su vida conyugal fue el día que su marido la despertó para confesarle que “algo” había ocurrido entre él y la becaria de la Casa Blanca Mónica Lewinsk.


Lo cierto es que la curiosidad del mundo, está centrada en saber hasta dónde llegó el presidente en su “affair” con la Lewinsky.


Todos los oídos y lenguas del chismorreo universal están tratando de descifrar en el libro de Hillary qué fue lo que quiso decir Mr. Clinton cuando confesó en aquella ocasión que tuvo con la monita “una relación inapropiada”.


Porque lo cierto es que quienes disfrutamos con intensidad del chisme hemos quedado sumidos en prolongadas meditaciones tratando de adivinar que le hizo o no el monito norteño a la ex becaria de la Casa Blanca, Mónica Lewinsky.


Muchos han sido los tintos que he consumido en compañía de amigos expertos en temas de tanta importancia como el que hoy tratamos sin lograr atinar que fue lo que ocurrió entre Mr Clinton y la hoy “ex Miss” Lewinsky.


Porque, no nos metamos mentiras, todos esperábamos saber a ciencia cierta si el hombre mas poderoso de la tierra le había “hecho hasta pa´ vender” a la rubia que sufrió de Mr Clinton “una relación inapropiada”.


Todos intuíamos que muy tenaz tenía que haber sido el romance aquel si hasta la “suegra” temporal del Presidente se había dado a la nada agradable tarea de guardar un vestido de su hija impregnado con residuos y que en aquella oportunidad puso en graves aprietos al mandatario de los Estados Unidos.


(Entre otras y aquí entre nos, a mi me queda la duda de cómo lo hace Mr. Presidente para dejar residuos en el vestido de la “señorita” Lewinsky, por que, hasta donde yo he aprendido, la practica de las “relaciones inapropiadas” se deben de realizar a “cuero pelado”, es decir que los vestidos de los actores quedan bastante lejos del escenario,-normalmente sobre una silla o en el suelo- de donde se finiquita la “relación inapropiada”). Pero, quién sabe cual será el estilo de Mr Clinton que le alcanza hasta para dejar “rastros” por doquier, incluidos los ropajes de sus enamoradas.


En esta angustia que me asiste, invoco a abogados, juristas, académicos de la lengua, integrantes de la Corte Constitucional, nigromantes, cartománticos, leguleyos y a quien quiera meter la cucharada, para que de una vez por todas me clarifiquen que es “una relación inapropiada”, porque de otra manera estaré de acuerdo con mi amigo Jorge Enrique, quien luego de sesudos debates en torno a la situación me dijo: lo que ha sucedido es que el Presidente gringo ha tenido una “faena no cumplida” y por eso ha optado por la gimnasia verbal para que su incapacidad sexual hubiese quedado ante el mundo como una “relación inapropiada”.


Hasta que el señor Clinton, no aclare este asunto me quedaran mis dudas sobres las peripecias sexuales del Primer Mandatario del Planeta y me limitaré a pregonar por todos los medios: escritos hablados y pensados, que la Lewinsky lo metió en tal problema por “faltón”...


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