Textos que compartidos se vuelven viajeros.

10/8/16

Vamo a petroniá


Por Manuel Tiberio Bermúdez

Cali, está como una muchacha inquieta. En sus calles la gente sonríe, y en el ambiente hay como un fantástico sentimiento de alegría.

La música se siente mejor, las mujeres que pasan a nuestro lado,  pareciera que tienen “más tumbao” que de costumbre. Los hombres están más amables y hay algo en el ambiente que tienen una explicación: ya llegó el Petronio Álvarez.

Y es que, después de la Feria de Cali, éste es el evento que más público aglutina, el que más extranjeros atrae, el que más emociones despierta en quienes se vuelcan a vivirlo cada noche.
El ánimo de los caleños está dispuesto para el goce y la alegría en el XX Festival de Música del Pacifico, considerado el espacio en el que mejor se expresa la diversidad,  la inclusión social y un culto sin igual a las expresiones  musicales y culturales del Pacífico.



Este año, en la Unidad Deportiva, Alberto Galindo, del 10 al 15 de agosto, se realizará la gran fiesta del Petronio. Además de ser el más importante Festival Latinoamericano de expresiones del Pacífico, es un proceso cultural comprometido con la conservación, exaltación y divulgación del legado patrimonial que ha venido saltando en el tiempo desde el África, hasta hoy cuando todas estas expresiones se abren paso en una modernidad que las admira, las reconoce y las disfruta.

Músicas que invitan al baile no importa el color de piel que se tenga. Las marimbas, los tambores, los cununos, los violines, los Guasá, buscan las hendijas de la alegría y por allí se cuelan para poner alegría en todo el cuerpo, entonces, los pies piden pista para que se expresen y dibujen los compases que dicta la música. Por un extraño instinto, las manos imitan el vaivén de las olas y el resto es goce y alegría.



También la gastronomía es otra fiesta: sancocho de pescado; tamales de piangua; jugo de chontaduro, pusandao, encocao de jaiba y no sigamos porque faltan pocos días para  darle gusto al cuerpo.

Este Festival de Música del Pacífico, hace años borró las fronteras de la piel y hoy es patrimonio de todos. Hoy el Petronio es un asunto de alegría, de goce, de música que llega a que el cuerpo deje de obedecer a la cordura y haga de las suyas al ritmo que marca la música.

Ya todo está listo. Tenemos las mejores sonrisas para compartir con ustedes, el ánimo está arriba, los músicos ensayan y preparan sus mejores melodías para que usted las disfrute, y Cali, su gente, es esa muchacha inquieta que les espera para que esta edición XX del Festival de Música del Pacífico, Petronio Álvarez, sea una fiesta inolvidable.


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9/8/16

Jorge Idárraga: el fotógrafo de los seres anónimos en el Petronio


Por Manuel Tiberio Bermúdez

Cuando se da una vuelta por los distintos espacios del Petronio Álvarez, 2016, el visitante no puede sustraerse a la belleza de magníficas fotografías que impactan por el colorido de los atuendos, por la dignidad de los rostros de los retratados, pero sobre todo, por la modestia, alegría, o sencillez, que de entrada se descubre en los modelos. Se nota inmediatamente, que no son hombres o mujeres reconocidos o famosas.

El autor de estas fotografías es, Jorge Idárraga, un fotógrafo que ha hecho de su oficio una forma de contar la cotidianidad de lo que sus ojos, a pesar del tiempo que lleva observando la vida por el visor de su cámara, aun le asombra.

Jorge, es un fotógrafo de Buenaventura, quien se ha especializado en el folclor y la cultura del Pacífico. Es además,  periodista, editor y publicista.

Sus trabajos se han expuesto dentro y fuera del país donde han recibido elogiosos comentarios: Cali, Buenaventura, Bogotá, La Habana y Santiago de Cuba, han testimoniado la belleza de cada uno de sus trabajos.

Es autor del libro: “Cantores de Río: Imaginación sublime y resistencia cultural”.  En 2014 fue finalista del Premio de Periodismo Cultural, “Distintas maneras de narrar las músicas de marimba y cantos tradicionales del Pacífico sur, convocado por el Ministerio de Cultura de Colombia en la modalidad de reportaje fotográfico. Sus fotos ilustraron la publicidad del Festival de Música Petronio Álvarez en las ediciones 2013, 2014 y 2015.

A Idárraga, siempre se le ve por los espacios del Festival Petronio, con su cámara en la mano, atento a la captura oportuna para dejar plasmado lo que sucede en su entorno, los momentos bellos, las situaciones que no se repetirán, los rostros de la cotidianidad, para luego  compartir y hacer que otros disfruten de la belleza de su trabajo.

En esta oportunidad; Jorge está exponiendo unos retratos que hacen parte de la muestra “Retratos de Petronio”, proyecto que el fotógrafo inicio en el 2015.

“Instalé, -cuenta Jorge-, un pequeño estudio fotográfico al lado de la tarima en la que se presentan noche a noche los artistas que concursan en el Petronio, luego de la actuación yo les invitaba a mi estudio,  para hacerles en retrato”.

“Es un proyecto para la gente anónima, que  hace parte del Petronio, y que también son artistas, menos celebrados que otro, pero que tienen su momento especial,  entre toda la cantidad de los que llegan de los lugares más recónditos del litoral.

Jorge tiene planeado hacer este ejercicio durante cuatro  Petronios, para luego editar un libro de fotografía que llamara: “Los retratos de Petronio”. Este año, la Secretaria de Cultura, quiso hacer una primera muestra de ese proyecto.

¿Qué le deja personalmente y que busca al retratar esos hombres y mujeres anónimos?
“Precisamente, me cansé de hacer retratos, de hacer fotos durante el Petronio, a la distancia que nos colocan a los artistas, en esa lejanía, en esa tarima gigante. Yo quería aproximarme a los artistas. Estoy acostumbrado a eso porque así lo hago en los eventos que se hacen en Buenaventura, donde tengo acceso a la tarima y a las personas”.

“Me tocó inventarme esto para poder hacer algo distinto y de otro lado tener esa cercanía con los artistas, que para mí es fundamental”.

“Antes de fotografiar a alguien, siempre les hago una corta entrevista en video y me cuentan un poco de su vida, esto me sirve para adentrarme mucho más en su intimidad, para que la fotos que haga tenga algún rasgo que destaque la personalidad del o de  la fotografiada”.

“La idea es precisamente, darle luz a las personas anónimas, con nombre propio, qué hace, dónde vive y a que grupo pertenece”.

¿Qué es lo mejor de ser fotógrafo para usted?
“La cercanía a la gente. A mí me gusta mucho el paisaje y otras situaciones para hacer fotografía, pero el retrato me permite acercarme a las personas, conocerlas, tener un instante de conexión con su esencia, eso es lo que más me seduce. De allí la atención que le pongo a este proyecto”.

¿Qué se come con gusto en el Petronio y que se bebe para acompañar la música?
“Me como con mucho gusto, un buen “tapao de pescao” y para la fiesta un “tumbacatre” es definitivo.










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Falta es que llamemos al Espíritu Santo a que nos ayude

Maurice Armitage, alcalde de Santiago de Cali 

Por Manuel Tiberio Bermúdez

Maurice Armitage, el alcalde de los caleños llegó a eso de las 10:30 de la mañana a la ciudadela Petronio Álvarez, para, en compañía de periodistas, funcionarios de su gabinete y los colados que no faltan, hacer un recorrido por las instalaciones que albergaran el más importante evento con el que se destaca la cultura del Pacífico y que en esta oportunidad se realizará del 10 al 15 de agosto.

Como siempre destaca su bonhomía, la espontaneidad y esa figura de hombre lejano a los sucesos del poder a pesar de ser en este momento quien dirige los destinos de una de las ciudades más importantes del país. Si no fuera por los escoltas y ese enjambre de funcionarios que le rodean, uno pensaría que es un ciudadano del común que va a darse un “borondo” por ese espacio en donde la alegría, la música y la cultura afro descendiente será la que tendrá un sitial de privilegio durante estos días del XX Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez.

“Yo creo que este va a ser el mejor Petronio de estos 20 años, empezó diciendo. “Tendremos que sacarla del estadio ya que toda la alcaldía está en función del Petronio, tenemos que ponernos las pilas. Este es un acto cultural de gran magnitud y tenemos que ser consecuentes con eso”.

Sobre seguridad durante el evento, el mandatario señalo: “Aquí vamos a tener a la Policía, el Ejercito, los Bomberos, la Cruz Roja. Falta es que llamemos el Espíritu Santo aquí a que nos ayude”

“Nuestra invitación es para que la gente venga, se tienen que sentir seguros, contentos. Este es un espectáculo digno de Cali. El Pacífico se viene a la ciudad y nos da toda su música, toda su cultura. Yo espero que este sea un éxito rotundo”.

Sobre el subsidio del MIO, el Alcalde preciso: “Yo no tengo  que mentir, la situación está difícil con los concejales pero yo espero que ellos recapaciten, el MIO está en manos de los señores concejales. El MIO tenemos que sacarlo adelante. Yo no estoy pidiendo nada para la Alcaldía, ni para nosotros, ni para ningún movimiento político. Estamos pidiendo un MIO para los usuarios, para los habitante de Cali. Yo como alcalde tengo la responsabilidad de sacar el MIO adelante y voy a luchar hasta el último momento para que salga adelante.

A la pregunta de si le estaban pidiendo algo para salvar el MIO dijo: “No, no, ellos están presionando pero yo espero que esa sea una presión benévola en función de sacar el MIO adelante. Y agregó que no va a retirar el proyecto.

¿Y si no lo aprueban que va a pasar?

“Si no lo aprueban…seguiremos insistiendo a ver que va a pasar”.
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2/8/16

Tambores de Siloé sonarán en el Petronito



Por Manuel Tiberio Bermúdez.-
Son chicos de los diferentes barrios de Siloé y de La Sirena, un sector cerca de “Siloco” como algunos le llaman. Son muchachos de escuelas como: La Rosales, José María Córdoba, Miguel Antonio Caro, entre otras.
Se integran en grupos entre 15 a 20 niños y en total son unos 80 que conforman los grupos de territorio: La Estrella, Tierra Blanca, Brisas de Mayo, Los Mangos.
Esos muchachos, hacen música, mucha música de percusión orientados por Moisés Eduardo Zamora, en una agrupación que llama Tambores de Siloé, un proyecto de la Fundación Sidoc. Allí en el grupo, es más importante la amistad que la rigidez de la disciplina y entre golpe y golpe de los instrumentos aprenden valores sobre la vida y el comportamiento en sociedad. Esto los liga y ata en la amistad y en las posibilidades que esta experiencia les ofrece de viajar a conocer otros lugares y personas.
Son “parceros” que hacen música de fusión, una mezcla de géneros como el Rap, la Salsa, y la música folclórica a la que incorporan letras con gran sentido social y mensajes que animan la vida.
La particularidad del grupo Tambores de Siloé es que han creado sus propios instrumentos. La Marimbotella, hecho con tablas de chonta que es la palma de chontaduro, botellas de plástico recicladas, piola y una sencilla base de madera.
El Bernáfono, instrumento hecho con tubos de PVC, con medidas específicas que le dan la afinación.
La Siloco Caja, creada por el maestro Héctor Javier Tascón, que no es otra cosa que un “cuñete” vacío de pintura partido por la mitad que simula una pequeña batería con laminitas y cadenas que genera diferentes tonos .
Siloco Bombo, un tarro partido a la mitad al que se le coloca una riata para que se pueda colgar a quien lo toca. Con esos instrumentos se hace música, se llenan las calles de alegría de sonidos y de voces que cantan y cuentan sobre una ciudad que corre y se agita constantemente.
Como grupo, ha sido invitados a muchos sitios para mostrar lo que hacen: El Teatro Municipal, el Teatro Jorge Isaac, las estaciones del MIO, el Boulevard de la Avenida del Río, el Petronio en Buenaventura, el Congreso de Músicas y Cantos Tradicionales y muchos otros sitios y eventos han sido testigos y aplaudido lo que este grupo hace musicalmente.
A la gente le gusta cómo suena Tambores de Siloé, les encanta la propuesta que tienen para hacer música, las letras que elaboran y que cuentan la cotidianidad o señalan las exclusiones, pero en especial a la gente le gustan los instrumentos con los que estos 80 muchachos hacen música.
El “profe” Moisés
El director de Tambores de Siloé es Moisés Eduardo Zamora, egresado del Instituto Popular de Cultura, técnico laboral de músicas tradicionales en el SENA, autodidacta en la música y además es compositor. Ha pertenecido a agrupaciones como: Sango; Residuo Sólido; Luces del Pacífico; Mamajulia y los sonidos ambulantes; y en la actualidad director musical en el Icesi y de Tambores de Siloé.
Moisés, más que el “profe”, es un amigo de estos muchachos que ven en el a su orientador no solo en la música sino para la vida y el comportamiento en sociedad.
“Tengo unos 80 chicos que se dividen en cuatro grupos. El único requisito para ingresar a Tambores, es tener ganas de aprender y estar entre los 5 años hasta los 19.
Durante el Petronio, Tambores de Siloé, gracias a su trabajo con instrumentos fabricados con lo que ahora denominan materiales alternativos, estará participando en El Petronito. Para la ocasión ha preparado temas como La Canción del Bunde, una canción cuyo autor es el profe Moisés entre otras.
Moisés Eduardo Zamora, llegó a la agrupación Tambores de Siloé, gracias a que el profesor Héctor Tascón lo recomendó para trabajar “en la loma” como llaman coloquialmente a Siloé. Cuando Héctor decide retirarse, Moisés asumió la dirección.
“No ha sido fácil, dice Moisés, pero con sus enseñanzas seguimos adelante con este grupo de muchachos que cada día avanzan más en el aspecto musical. De Héctor aprendí muchas cosas entre otras que lo simple hay que volverlo grande y eso es lo que se hace en Tambores, con los muchachos y sus instrumentos.
Moisés sabe que este es un proceso, que también deja huellas en su persona. “Ha sido una experiencia muy bonita y uno se encariña con los chicos y con la comunidad. Pero es grato saber todo lo que uno puede hacer por la niñez, mediante la música y como uno puede cambiar el objetivo de la vida de esos chicos que a veces están en riesgo de tomar caminos difíciles y que no los conduce a nada bueno.
La música para Moisés, es el medio más directo de expresar sentimientos, alegrías, tristezas. Es mi compañía cotidiana, mi medio para decir las cosas y que la gente capte el mensaje que quiero dejarles. A los muchachos de Tambores, les ha servido para aprender el respeto hacia los demás, el trabajo en equipo, a compartir y sobre todo a tener una nueva visión de su futuro. Ellos están muy orgullosos de lo que hacen porque cada vez que se presentan ante el público, están mostrando lo que en el fondo es Siloé…un espacio para las oportunidades de una vida mejor.


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