Textos que compartidos se vuelven viajeros.

11/10/12

Éste artículo contiene pasajes moderados de sexo y violencia


Las noticias nos dan cuenta de que la ex becaria de la Casa Blanca, Mónica Lewinsky, va a escribir un libro en el que contará cada uno de los encuentros que tuvo con el ex presidente Bill Clinton.

Dicen además las informaciones que el libro va a contener detalles de las cartas de amor que ella le escribía al mandatario, y las insinuaciones de Mr Clinton por hacer un trío, y no precisamente musical.

Dicen que la Lewinsky va a hacer gala a su apellido, es decir va a soltar la lengua  y que va a contar todo porque no tiene dinero y que posiblemente el libro le de algunos pesitos. También se dice que la ex becaria podría recibir unos 12 millones de dólares por revelas los detalles de su relación con Clinton.

Por ahora yo les participo el texto que escribí cuando sucedió el episodio...

ESTE ARTICULO CONTIENE PASAJES MODERADO DE SEXO Y VIOLENCIA

Por Manuel Tiberio Bermúdez


La curiosidad del mundo, en el caso de Bill Clinton, está centrada en saber hasta dónde llegó el presidente en su “affair” con la Lewinsky. 
Todos los oídos y lenguas del chismorreo universal  están tratando de descifrar   que fue lo que quiso decir Mr. Clinton cuando confesó que tuvo con la monita “una relación inapropiada”.

 Porque lo cierto es que quienes disfrutamos con intensidad del chisme hemos quedado sumidos en prolongadas meditaciones tratando de adivinar que le hizo o no el monito norteño a la ex becaria de la Casa Blanca, Mónica Lewinsky.   Muchos han sido los tintos que he consumido en compañía de amigos expertos en temas de tanta importancia como el que hoy tratamos sin lograr atinar que fue lo que ocurrió entre Mr Clinton y la hoy  “ex Miss” Lewinsky.

Porque, no nos metamos mentiras, todos esperábamos saber a ciencia cierta si el hombre mas poderoso de la tierra le había “hecho hasta pa´ vender” a la rubia que sufrió de Mr Clinton “una relación inapropiada”. 

Todos intuíamos que muy  tenaz tenía que haber sido  el romance aquel si  hasta la “suegra” temporal del Presidente se había dado a la nada agradable tarea de guardar un vestido de su hija impregnado con residuos  y que hoy en día tiene en graves aprietos al mandatario de los Estados Unidos. 

(Entre otras y aquí entre nos, a mi me queda la duda de cómo lo hace Mr. Presidente para dejar residuos en el vestido de la “señorita” Lewinsky, por que, hasta donde yo he aprendido, la practica de las “relaciones inapropiadas” se deben de realizar a “cuero pelado”, es decir que los vestidos de los actores quedan bastante lejos del escenario,-normalmente sobre una silla o en el suelo- de donde se finiquita la “relación inapropiada”). Pero, quién sabe cual será el estilo de Mr Clinton que le alcanza hasta para dejar “rastros” por doquier, incluidos los ropajes de sus enamoradas.

En esta angustia que me asiste, invoco a abogados, juristas, académicos de la lengua, integrantes de la Corte Constitucional, nigromantes, cartománticos, leguleyos y a quien quiera meter la cucharada, para que de una vez por todas me clarifiquen que es “una relación inapropiada”, porque de otra manera estaré de acuerdo con mi amigo Jorge Enrique, quien luego de sesudos debates en torno a la situación me dijo:  lo que ha sucedido es que el Presidente gringo ha tenido una “faena no cumplida” y por eso ha optado por la gimnasia verbal para que su incapacidad sexual  hubiese quedado ante el mundo como una “relación inapropiada”.

Hasta que el señor Clinton, no aclare este asunto me quedarán dudas sobres las peripecias sexuales del Primer Mandatario del Planeta y me limitaré a pregonar por todos los medios: escritos hablados y pensados, que la Lewinsky lo metió en tal problema por “faltón”...
Share:

4/6/12

El hombre: el único animal que mata por placer


Charlemos

El hombre: el único animal que mata por placer

Por Manuel Tiberio Bermúdez

La crueldad de los seres humanos aún no tiene un punto de referencia que  sea el tope al  horror que es capaz de producir.

A lo largo de la historia los seres humanos han mostrado su capacidad de producir sufrimiento a otros, no importa la especie a la que pertenezcan. Desde el relato bíblico de Caín dando muerte a su hermano Abel, según muchos historiadores, con una quijada de asno, hasta el horror del desplome de la Torre Gemelas ocurridas en 2001 y que según datos alcanzó a las 2992 muertes y 24 desaparecidos.

Pasemos rápidamente por la muerte de Jesús de Nazaret en un proceso de larga agonía, y mucho después las torturas que realizó la llamada Santa Inquisición, que con pretexto de combatir la herejía cometieron las  más atroces torturas.

El dominio de los europeos sobre los indígenas americanos tampoco está exento de pasajes que producen escalofrío el leerlos y ni que hablan de los conquistados, los aborigen,  quienes practicaban el canibalismo y los sacrificios humanos para apaciguar a sus dioses.

Otro aspecto del sufrimiento que es capaz de producir el hombre a sus semejantes, es lo referido al Holocausto Nazi, una acción de exterminio selectivo en el que murieron “unos seis millones de judíos, tres millones de prisioneros de guerra soviéticos, dos millones de polacos y un largo etcétera de nacionalidades y etnias”,  según narra la historia de ese horror.

Esta introducción para referirme a un tema que tiene consternada la población colombiana debido al caso de Rosa Elvira Cely, una mujer que fue violada, y vejada de la manera más horrible y que según los galenos había sufrido lo que se conoce como empalamiento, una práctica de tortura y ejecución que era utilizada en la época medieval y que consistía en que la víctima era atravesada por una estaca. Y todo parece indicar que Rosa Elvira sufrió este tipo de tortura según se lee en la revista Semana.

“Estaba tendida sobre un charco de sangre, con las extremidades inferiores desnudas y laceraciones en los brazos y en torno al cuello que sugerían un intento de estrangulamiento. En la cabeza tenía un golpe fuerte. Pero además padecía graves heridas en las zonas íntimas, donde sangraba. De inmediato se solicitó una ambulancia. El vehículo acudió y Rosa Elvira fue internada en el Hospital Santa Clara, pasadas las siete de la mañana. "Los galenos de urgencias nunca habían visto algo tan brutal y tan horrible como lo que encontramos con esta persona", explicó el subdirector del centro médico José Páramo. No era para menos. Rosa Elvira sufrió un paro cardiaco, perdió la conciencia y al ser intervenida en el quirófano le encontraron la pelvis y el útero rotos como consecuencia de un palo que le habían introducido por el ano. Dentro del cuerpo se hallaron rastros de yerba y astillas. Fueron cinco días de lucha en cuidados intensivos. Los médicos probaron, infructuosamente, distintas maniobras para controlar la infección interna que sobrevino, así como el traumatismo craneoencefálico” (Fuente: http://www.semana.com/nacion/muerte-rosa-elvira-cely-crimen-abominable/178184-3.aspx )

El empalamiento, fue usado en  la Rumania del siglo XVI, por un sanguinario rey llamado Vlad, “el empalador”,  quien destacó por la gran crueldad hacia sus enemigos. Son sus actuaciones las que dan origen a la figura literaria de Drácula.

“El empalamiento es un método de tortura y ejecución en el que  la víctima es atravesada por una estaca. La penetración puede realizarse por un costado, por el recto, la vagina o por la boca. La estaca se solía clavar en el suelo dejando a la víctima colgada para que muriera”.

Según se narra este hombre, Vlad Tepes, llegó a empalar a más de 23 mil personas en un día.

Uno entonces, no comprende cómo alguien pueda ensañarse de tal forma para producir la muerte a un semejante. Cuánta razón asiste a quienes señalan que el hombre es el único animal que mata por placer.




Share:

26/4/12

¿Se nos acaba el cielo?

Charlemos

Manuel Tiberio Bermúdez

La noche, según algunas definiciones, es el período entre el atardecer y el despuntar del sol al día siguiente. Los hebreos y algunas otras naciones dividían la noche en 4 partes. La primera comenzaba luego de puesto el sol y se llamaba tarde, vespere, y duraba más o menos hasta las nueve; la segunda, desde esta hora a las doce y se llamaba media noche; la tercera, de las doce a las tres y solían llamarla canto del gallo y la cuarta, desde las tres hasta las seis o salida del sol a la cual llamaban mañana, mane o custodia matutina. Algunos pueblos contaban por noches y no por días.

La noche ha servido para darle el ambiente propicio a las historias de terror, es cómplice de los amores furtivos y de los otros, ha sido cubierta para crímenes espantosos, es tema de poemas y canciones, pero al parecer, la noche, se nos va a acabar.

Sí, así como lo leen. ¡La noche se va a acabar!, y todo por culpa de los alumbrados nocturnos que tanto ayudan pero que cambia la vida de todos los seres que habitamos el planeta.

Hoy somos víctimas de un fenómeno que los expertos denominan contaminación lumínica y que lo produce la luz artificial y esa contaminación le cambia las prácticas de vida a muchos seres vivos. Es por ello que ya la noche ni siquiera sirve para inspiración de poetas pues con tanto aviso ya uno no “acata” mirar al firmamento en donde dizque brillan las estrellas. Por eso los apagones que a veces se suceden son tan de buen recibo ya que nos permiten redescubrir un cielo estrellado que hace tiempo y debido a las luces nocturnas hemos perdido.

Estamos haciendo una campaña para devolverle el firmamento con todos sus fenómenos celestes, de estrellas cometas y demás, a la raza humana que se le olvidó mirar hacia las alturas. Váyase con ella y redescubra que allá arriba hay una estrella que hace siglos brilla tercamente para usted. Tírese boca arriba en un potrero y descubra la insignificancia de nosotros “los simios erguidos” ante la magnificencia de un cielo estrellado. El cielo también es nuestro, no lo desaprovechemos.

Y si el amor acosa, mire las estrellas en los ojos de ella; es otra forma de alcanzar el cielo.
Share:

25/4/12

Semana Santa de ayer




Por Manuel Tiberio Bermúdez


Son las dos de la tarde. Hacía algún tiempo no venía a Caicedonia y aprovecho esta Semana Santa para visitar la ciudad, para buscar el encuentro con los amigos, para ponerme al tanto  de las novedades del pueblo.

Camino por la carrera 16 que a esta hora esta muy sola para ser el día que es: Jueves Santo. Saludo al vendedor de dulces que otrora me surtiera de cigarrillos menudeados para espantar el ansia. Una brisa empieza a caer y a medida que avanzo se intensifica.

Enfilo mis pasos hacia dónde mi amigo Alberto Ríos, “Atalaya”. Siempre soy bien llegado a su casa, siempre me siento bien visitándolo y compartiendo con Alberto, por cuyas manos han pasado momentos memorables de la historia de este pueblo: noticias buenas, malas, y también los textos de quienes han historiado la ciudad, hoy centenaria.

Toco en la  puerta de entrada a su casa  y pronto asoma por la ventana la cabeza de Alberto.
¡Hola don Tiburcio- es su saludo amable, mientras hala la “piola” que me permite el acceso a su casa tantas veces visitada.

El saludo afectuoso de siempre, las palabras de bienvenida y me invita a la sala. Sobre la mesa de centro, tres revistas Semana y un libro del que no alcanzo a leer su título. Alberto, para quienes no lo saben es un gran lector.

Hablamos de los últimos sucesos del país. De la liberación de los policías y militares retenidos, de los reveses por los que pasa el alcalde Petro en Bogotá, de la última columna de Daniel Samper Ospina, “quien superó hace rato a  su papá”. De cómo se vuelve cada vez más complejo lo de la restitución de tierras pues ya son varios los beneficiarios que han resultado asesinados, en fin, la charla es amena y variada.

De pronto Alberto,  como por arte de prestidigitación, hace aparecer una botella de Whisky.

¿Se va tomar uno, pero le va a tocar solo porque yo no estoy tomando”, me advierte mientras pone en la mesa una botella de “Old Parr”  y un vaso. 

Sirvo un trago generoso. Sé  que sabe bien remojar las palabras con un buen licor.  Hablamos y hablamos…hasta que suenan golpes en la puerta de entrada.

Alberto se asoma a la venta y me dice: “Es mi hijo que viene de Medellín”. Saludos de afecto, bienvenida al viajero que se suma a la conversación contando los pormenores del viaje, las horas de la espera para abordar el bus y la feliz llegada a la tierra que tanto se ama.

Al poco rato nuevos golpes en la puerta y esta vez es otro de sus hijos, su nuera y dos nietas. Los recién llegados se despachan en besos al “abuelo”, quien devuelve afecto en sonrisas.
Momentos más tarde la casa tiene un aroma a café recién hecho. Y el ofrecimiento no se hace esperar. ¿Un tintico?.
El whisky queda relegado al olvido momentáneamente mientras el aroma y el sabor de café recién colado llena nuestros paladares.

De pronto salta el tema como si hubiese estado agazapado para darnos una sorpresa. “Esos muchachos de ahora no dejan para nada esos celulares”,  dice alguno de los que estamos en la sala. Ya ni tiempo de hablar con uno tienen pues a toda hora están pendientes de esos aparatos”.

En efecto, una de las chicas manipula su celular, mientras sonríe. Alguna charla la tiene prendida al aparato. Y entonces iniciamos la conversación sobre la modernidad y lo que se fue, charla  que inevitablemente nos lleva también a cómo se realizaba la Semana Santa antaño.

Estos pelados de hoy –dice Alberto- no saben como eran antes los Días Santos. Hoy muchachos y muchachas pueden ir juntos en las procesiones, tomados de la mano. Antes, -rememora-, el sacerdote oficiante decía: “los hombres a la izquierda y las mujeres a la derecha” y entonces sólo quedaba el consuelo de las miradas furtivas.

La chica del celular se interesa por el tema: “¿Era que no podían ir juntos? –pregunta-.
Noooo, responde Atalaya. Y saca a colación el viejo chiste surgido de de esa separación. El sacerdote decía: “Los hombres se miarán a la derecha y las mujeres se miarán a la izquierda”.

Inmediatamente recordamos la famosas “vueltas al parque”. Chicos y chicas daban vueltas al Parque,  unos en busca de la conquista de las chicas a las que previamente se le había enviado “saludes” con la amiga de ella  y las otras, luego de “retornar las saludes”,  esperando que el enamorado se armara  de valor y decidiera dar la vuelta que casi siempre terminaba en noviazgo.

Tercio en la charla para recordar otros aspectos de ésos tiempos: “No se olvide que en épocas anteriores no se podía cocinar ni el jueves ni el viernes santo.  Además uno no se podía bañar porque si lo hacia se podría convertir en pescado. Y nada de cortar leña porque podría estar cortando a Jesús” –eso nos lo decían los mayores.

“Ah, -recuerda Alberto-, lo bueno de la Semana Santa, era el “estren”. La nieta mira extrañada y Alberto explica. “Antes era casi que obligatorio usar ropas nuevas en la Semana Santa, para salir a las procesiones con mucha dignidad y muy bien vestidos. Y claro, como el dinero nunca ha abundado, pues los padres de uno guardaban la mejor ropa en cajones con alcanfor…y por eso en las procesiones el olor a cirio ardiendo y a alcanfor predominaban”.

Cada uno de los contertulios habla sobre el asunto y recuerda algo que compara el ayer con ese hoy en el que a esta época se le llama “Parranda Santa”.

“La música era otro tema de respeto. Las emisoras radiaban música clásica, mientras que por los parlantes del Teatro Aladino, Héctor Osorio, inundaba el Parque Principal y sus alrededores con música de  Mozart; Chopin; Bach y otros músicos que sonaban extraños a  los oídos de un pueblo acostumbrado a las rancheras y los tangos. Pienso que de ahí quedó en nuestro vocabulario de denominar cualquier música clásica como “música de Semana Santa”.

La lluvia da tregua. Son más de las cinco de la tarde y hay que partir. Ha sido un rato ameno, cargado de recuerdos y del descubrimiento de historias nuevas  para los jóvenes.

Doy otra vuelta por el pueblo sin encontrar a nadie conocido.

Subo por la carrera 16 y paso por lo que en el pueblo se llama “La Zona Rosa.” Por las estrechas puertas de algunos de los  negocios ya empiezan a lanzar, a todo volumen,  música estridente, mientras unas chicas sentadas en la acera juegan a aparentar  ser felices.

Share:

Blog Archive

Tenga en cuenta

Lea, comente y comparta