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Lo erótico y lo pornográfico: entre abismos


Olaff Crown

Por Manuel Tiberio Bermúdez

Olaff Crown es un artista que destaca por su trabajo del erotismo. Nació en Caracas, Venezuela en 1972, pero desde hace varios años está radicado en Bogotá. Su vida gira en lo artístico, en la pintura corporal, en propuestas que a veces escandalizan pero que casi siempre seducen al espectador.

Es un artista plástico y asesor  creativo con más de 17 menciones de honor y premios en las artes, y 47 exposiciones internacionales entre Venezuela, España, Brasil, México,  Cuba, Italia, Ecuador, U.S.A., Perú, Argentina, Chile y Colombia.

Tiene más de 15 años de experiencia en Eventos para marcas y ganador de 11 premios a la creatividad, estrategia y ejecución del Festival Iberoamericano de la Publicidad FIP. Actualmente es Director creativo de la Fundación MAI Colombia internacional.

Fue invitado a Argentina para participar del X Proyecto de Arte Erótico en Primavera y quisimos conocer más sobre lo que ira a hacer representando a Colombia.

¿Usted está invitado a Argentina. Háblenos de esta invitación que sabemos tiene mucho que ver con su trabajo erótico ?
 Bueno,  acabo de ser invitado a participar del Xº Proyecto de Arte Erótico en Primavera, que se desarrollará en La Nave Cultural, bajo los auspicios de la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza, y la Secretaría de Cultura de la Provincia de Mendoza, Argentina, los días 23, 24 y 25 de septiembre del corriente año. Representando, en buena medida el Arte  Erótico Colombiano, Venezolano y del Caribe.


Sabemos que en otras ocasiones ha participado en la más importante muestra de Arte Erótico de Latinoamérica. Cuál ha sido su papel allí y que ha dicho la crítica sobre su trabajo?
Me entere ya muy sobre la fecha de este evento, que en aquel entonces iba ya por su octava  edición, tuve la fortuna de conectar directamente con el  productor General  el Artista Orlando Siliotti, luego de algunas conversaciones  decidimos como participar en el proyecto,  Orlando me cedió un espacio espectacular y propuse una instalación con unos montajes de arte digital que constaban en tres cuadros, niveles eróticos por medio del color, la obra se llama CHRÓMATOS y estaba representada por el rojo el verde y el negro, rojo simbolizando la caricia emocional del deseo y del amor, el verde una renovación hacia el erotismo espiritual, natural y el negro el miedo  aterciopelado esperado por lo desconocido.

La crítica considera mi obra como perversa,…con la “divina perversión” del Marques de Sade emergiendo de ella un poder de  fascinación por su capacidad simbólica de la seducción… Según palabras del crítico de Arte contemporáneo Perán Erminy,  y el público en general, y en especial aquellas personas que siguen mi trabajo,  la aceptación ha sido favorable llegando a tener agradables experiencias con personas que por primera vez ven una de mis obras, así como escuchar o leer comentarios sobre estas, como obras que te invitan a descubrir diálogos más profundos o entreverados como un muaré.


¿En qué se diferencia el arte erótico de la pornografía?
Uno es estético y el otro es explicito, el primero nos lleva por sensaciones, por lo sensible, un viaje por la esencia de nuestra naturaleza, un viaje por los placeres para percibir lo bello, lo pornográfico es realismo, crudeza y por ende cae en la falta de belleza, es primario y animal. El erotismo requiere inteligencia emocional, sensibilidad, por eso, no creo que exista una delgada línea entre lo erótico y pornográfico si no al contrario el espacio es abismal,  o más bien el espacio entre una y la otra estará determinado por un cuestionamiento personal y sus propias perversiones.

¿Por qué hay tantas prevenciones en algunos sectores sobre el arte erótico y por qué parece a muchos una propuesta escandalosa? ¿Cuál considera es el tabú en torno a esta expresión de los artistas en ese campo?
Por lo que te comente en la anterior pregunta, todo radica en cuan delgada o gruesa dibujas la línea entre una definición y otra o si son iguales, muchas de estas controversias  van de la mano de  las tradiciones educativas y religiosas a las que ha sido sometida la sociedad, y en cuanto al tabú en muchas ocasiones los artistas por recato y poder entrar a “sitios” y poder mostrar y vender su obra olvidan lo esencial, para mí; artistas como el Bosco o Salvador Dalí expresaban  su erotismo a través del arte de una manera genial, y muchos otros grandes artistas, encontraron el erotismo como vía de escape y liberación de los estilos propios que los tenían subyugados.


¿Cómo va a ser su participación en Argentina en esta oportunidad. Qué va mostrar allí?
Para ser sincero tengo un gran dilema, y es más por las condiciones técnicas de lo que me agradaría llevar a Argentina, quisiera presentar una historia erótica dibujada sobre arena, la técnica se llama SAND ART,  pero aún no sé cómo llevar la mesa de luz que es bastante grande y pesada, y además aún no se han concretado detalles como las cámaras, video beam, sonido y pantallas, seria genial este performance para celebrar los diez años de este maravilloso proyecto erótico a realizarse  en Mendoza Argentina.

Por otro lado quizás lleve un par de lienzos en los que estoy trabajando actualmente o algún “happening” con alguna modelo argentina, actualmente todo está en proceso y en toma de decisiones por parte mía y de la organización del evento.

¿No son muchos los pintores que escogen el arte erótico para expresarse. Por qué sucede esto?
Creo que la libertad de expresión es tan abierta que cada artista tiene el poder y el derecho a elegir su grito, su comunicación, su historia, su estilo, mostrar el mundo mágico, trágico, real, erótico, subversivo, panfletario, naturalista en el que habita. Pero sorpréndete, que el mundo está lleno de arte erótico desde civilizaciones antiguas hasta nuestros días, lo que pasa es que posiblemente los artistas eróticos no tenemos tanta demanda ni poder mediático  como otras ramas del arte que si lo tienen, por eso ARTEROTICO es uno de los eventos más importantes que consagra a los artistas  amantes de  este género.


¿Háblenos un poco de su experiencia con otras exposiciones en diferentes concursos y que premios por este tipo de trabajos ha obtenido.
Para ser franco, he tenido la fortuna de haber participado en muchas exposiciones colectivas al rededor del mundo, como en mi país natal Venezuela,  y países como Chile, Ecuador, España, Italia, Argentina;  U.S.A, cuba, Perú, Brasil, México y mi amada Colombia. En varias partes mi obra ha sido seleccionada para participar en premios como el Certamen de pintura Salvador Soria, en Vila Benissa en España, o el premio Edgar Jiménez Peraza, del Museo Carmelo Fernández  el Estado Yaracuy en Venezuela o  el Museo de Arte Popular en Caracas, por ejemplo, a lo largo de mi carrera he recibido varios premios y menciones de honor en exposiciones en el exterior y algunas aquí en Bogotá, gracias al apoyo de la Fundación MAI Colombia y sus integrantes, en especial el Maestro, Jorge Torres, quien es su presidente actual.
Pero creo que no hay nada más excitante como una exposición individual, lástima  que  demandan una inversión de tiempo y dinero bastante importante, por eso he realizado muy pocas.


¿Finalmente que le quiere decir a quienes cuestionan el arte erótico como un arte marginal
Creo que el Arte erótico no puede entrar dentro los términos de arte marginal, si entendemos como arte marginal aquel que no ha tenido contacto con estudios académicos de la plástica, además siendo este mucho más empírico, pero también podría entrar en el dilema de lo empírico y de la mismísima esencia como tal porque estas misma definiciones  podrían ser parte del erotismo, ya que este es tan inseparable del ser humano como el juego, la creatividad o el amor, todo esto hace  parte de nuestra esencia y condición humana,  hace parte de nuestra naturaleza, como lo podría ser el arte marginal. Así de contradictorio.





MAI Colombia Internacional, sigue promoviendo a sus artistas


Por Manuel T. Bermúdez

Sin lugar a dudas la Fundación Cultural,  MAI Colombia Internacional, viene procurado la exaltación, difusión y promoción de los artistas afiliados, realizando exposiciones, no solamente en Colombia sino también en el exterior.

Muchos son ya los espacios en los que los integrantes de este colectivo pictórico han puesto en exhibición sus trabajos, obteniendo elogiosos comentarios por la calidad de las obras expuestas y por las acciones que a favor del arte se viene realizando desde la Fundación

Dialogamos con su presidente el maestro Jorge Torres, para conocer un poco más sobre las actividades a desarrollar próximamente.

¿Dónde será la próxima exposición de MAI Colombia?
La Fundación estará próximamente en Ibarra, Ecuador,  con unas 50 obras de 50 artistas de 18 países entre los que cabe señalar a Estados Unidos, Argentina, Brasil, Suiza, México, España, Venezuela, Irlanda, entre otros. 
Los artistas colombianos son 25 y el resto de otros países, quienes están muy animados por la presencia de su obra en el vecino país del Ecuador.



¿Dónde se va a realizar la muestra?
La vida, definitivamente, nos da sorpresas. Estuvimos hace dos años en el Museo Nicolás Herrera, y llevamos una gran exposición. Lo sembrado allí ya dio frutos y es por ello que esta exposición internacional, con gran variedad de temáticas, será un encuentro de vida en un solo lugar: el Centro Cultural “El Cuartel” en Ibarra, Ecuador.

¿Qué beneficios trae para los expositores y los integrantes de MAI Colombia este tipo de exposiciones?
Para nosotros un honor saber que en este Centro de alto prestigio, estarán nuestras obras expresando nuestras almas en colores.

¿Qué nuevos proyectos tiene MAI Colombia para sus afiliados?
Vienen  dos exposiciones adicionales: una en la Alianza Francesa en Medellín, Colombia con título: “Las flores del mal sin flores y sin mal” Un homenaje a Baudelaire, con base en los escritos de este gran poeta.
Y Baricharte,  en Barichara Santander, una gran exposición donde tendremos la Noche de MAI, un encuentro de hermanos ya que somos familia MAI porque estamos totalmente unidos entorno al arte y a la vida,  ya que por medio de nuestra Fundación Cultural hemos construido  una gran amistad y compartimos los días y en especial el arte que es lo que nos motiva vivencialmente.

¿Quién puede afiliarse a MAI Colombia y cuáles son los requisitos?
Creemos firmemente que cualquier entidad debe estar organizada para hacer grandes cosas, y por eso en MAI Colombia, existe una Junta Directiva de artistas, que saben lo que el artista siente y necesita. Lo primero es vincularse enviando un email con una muestra de sus obras, exposiciones y todo lo que nos ayude a ver sus expresiones y luego,  nos comunicamos con el artista, es de entender que MAI expone en sitios de alto nivel y así mismo seleccionamos los artistas ,tenemos libertad de afiliar a los que consideramos tienen los lineamientos que buscamos .

Un mensaje para los artistas nacionales que deseen ser parte de MAI Colombia
Que envíen un correo  fundacionmaicolombia@gmail.com,   para ser parte de nuestra entidad. No importa el lugar de residencia las puertas están abiertas, viene para el año 2017 ,seis  grandes exposiciones, dos nacionales y cuatro internacionales en países como Argentina, Brasil, chile y México.







Esa pasión llamada, Salsa


Por Manuel T. Bermúdez

En agosto Cali, la Capital del Valle del Cauca está señalada, de forma destacada,  en la agenda de visitantes nacionales y extranjeros. El motivo: XI Festival Mundial de Salsa 2016.

Y entonces, desde los más remotos lugares de la geografía nacional, de diversos países del mundo, los bailadores empacan sus mejores pasos, envuelven las más vistosas pintas y alistan las mejores sonrisas, para venirse a Cali a tirar paso sin descanso mientras dure el XI Festival Mundial de Salsa, que en esta oportunidad, va del 15 al 18  de septiembre.

Cali por estas épocas reafirma porque es, “La Capital mundial de la Salsa” y por qué el certamen, tiene carácter de internacional. Para esta edición se han inscrito participantes de: Polonia, Argentina, Costa Rica, Francia, México entre otros países que quieren competir con los mejores.


Que en Cali se baila, de eso no queda duda, así lo demostraron los más de 2800 bailarines que participaran en la etapa clasificatoria en el Teatro al aire libre “Los Cristales” con lleno total de público.

El baile de la Salsa, es un espectáculo que todo mundo desea ver. Es una competencia que exhibe la habilidad de los bailarines, la coordinación delicada de los danzantes, las figuras que realizan, como poesía hecha movimiento, los pasos que son como caminos de belleza y emoción.

El Festival Mundial de Salsa 2016, es una inmensa fiesta en la que todos participan sin distingo alguno. La música dicta la fraternidad, ofrece el gozo, convoca a la amistad sin barreras.

En Cali, por estas épocas, concurren visitantes de los más diversos puntos cardinales del planeta, y aunque no se hable el mismo idioma, se baila en un solo ritmo: Salsa, el idioma de la alegría, de la fuerza, de la celebración de la vida. Es la Salsa, el baile que permite el abrazo que borra las fronteras, la declaración para el amor futuro, o la conquista de temporada.



Ya casi a nadie le preocupa cual fue la cuna de la Salsa: Por esta época, se olvidan las minucias de la historia y Cali es la muchacha que abre sus brazos para recibir a los visitantes y descubrirles, en un espectáculo de belleza y emoción, los concursantes que buscan ganarse el titulo de  los mejores bailarines. Con ese título en sus manos, el mundo de la diversión se abre sin reparos, y los viajes a los lugares más remotos, se vuelven cotidianos.

La Salsa evoca el trópico, el calor, las mujeres hermosas, los pasos certeros, agiles y precisos de los danzantes. Es un espectáculo de maravilla que transforma a los bailarines en seres livianos, casi que flotan en las notas de la música.


Llegó el XI Festival Mundial de Salsa, y aquí estamos con el corazón en vilo para asistir noche a noche a ser partícipes de esa pasión llamada: Salsa. 





24 de agosto: una nueva oportunidad para Colombia

Foto de la web

Por Manuel T. Bermúdez

La historia de Colombia señalará este día, 24 de agosto de 2016, como especial para la gran mayoría de los colombianos.

Los negociadores del Gobierno y los representantes de las guerrillas de la Farc, anunciaron al mundo, desde La Habana, la firma del acuerdo final con el que se pacta la terminación de la guerra con este grupo armado que superó los 50 años de confrontación armada.

El Gobierno y los insurgentes, hicieron lo que miles de colombianos estábamos esperando: firmaron el acuerdo que brinda una nueva oportunidad para que el país tome otros rumbos, para que la posibilidad de un futuro diferente, se vislumbre en el horizonte y sea motivo de sueños esperanzadores de una patria mejor y más digna para todos.

Pero éste acuerdo no lo es todo. Mañana no se hará la paz como en un acto de mago de circo. No; la paz es una empresa plural, es un querer colectivo de hombres y mujeres que hemos esperado, con esceptismo, pero con la esperanza recóndita de que éste día llegaría, aun por encima de esos anunciantes de desgracias, o de los profetas de la desesperanza.

Para quienes nacimos en regiones donde el odio sembró de cruces y lamentos nuestro entorno, para quienes hemos visto la muerte como una máquina de sinrazones que nos llenó de luto y nos arrinconó los sueños. Para los que soñamos un mundo digno y mejor donde quepamos todos, hoy, es un día de fiesta en el alma.
Ojala, los augures  del  desaliento, los mata sueños de siempre, los vacíos de esperanzas, los que pregonan la guerra como respuesta a todo, los que mantienen abierta la Caja de Pandora,  entiendan, de una vez por todas, que la inmensa mayoría de los colombianos somos tejedores de sueños esperanzadores.

La tarea es difícil y hay que hacerla entre todos: el gobierno, los empresarios, los que hacen parte de todos los estamentos sociales, los humildes y los poderosos, los que nada tienen y de aquellos que todo les sobra.
Estamos ansiosos de paz porque en esta guerra cruel lo único que no nos han podido matar son los sueños. Anhelamos una Colombia en la que no duela vivir, un país en el que no miremos con impotencia como cada día las armas hablan su discurso de muerte. Queremos una Colombia nueva, con fúsiles fundidos y convertidos en monumentos para los desmemoriados del horror. Queremos una patria en la que la vida vuelva a tener valor entre los hombres y los campesinos regresen a sus campos a cultivar la tierra. Anhelamos una patria en la que los grandes empresarios entiendan que sus obreros no piden mucho: dignidad para ellos y sus familias y dejen de llenar de ceros hasta el aburrimiento sus cuentas bancarias.
Queremos, en fin, una patria nueva, construida entre todos, en la que valga la pena vivir y podamos cambiar el llanto por sonrisas.

Celebro esta fecha, 24 de agosto de 2016, con la esperanza de una patria mejor para todos.




Nos desplazó la modernidad

Charlemos

Por Manuel Tiberio Bermúdez

Varios son los aparatos electrónicos que se han ido perdiendo con la llegada de un mundo que corre, se agita y por el mercado desaforado, no permite ni siquera disfrutar de lo que comparamos como  novedad tecnológica.

Un celular de última generación comprado ahora, mañana ya es obsoleto porque aparece otro que tiene un algo más diferente que el que adquirimos.

Muchos seguramente recuerdan  el Walkman, un aparato para escuchar casetes, abuelo de los modernos Ipod. Pues hace algún tiempo la Sony anunció que no volvería a fabricarlos,  luego de tres décadas en el mercado.



Para quienes ya somos añosos, era nuestro compañero en el que cargábamos la música favorita que teníamos en los casetes.

Claro que un chico de hoy, no tiene ni idea de lo que era el aparatejo ese, ni se imagina que es el hermano mayor de esos que ellos hoy mantienen en sus oídos y que algunos creen que nacieron con él y que hoy es el Ipod que poco a poco aha reemplazado el el teléfono inteligente en el que cargan, música, fotos, videos y no sé qué más.

El  Walkman fue lanzado al mercado en 1979 y pocos podían acceder a él por su precio elevado. Uno podía llevar la música a cualquier lado en ese pequeño (para el momento) aparato con la misma calidad del inmenso equipo de sonido que tenía en casa. Los muchachos de hoy le meten a su celular hasta más de 2000 canciones en MP3, mientras nosotros teníamos que cargar varios casetes que máximo contenían una hora de música.

¡Ah!, la modernidad va dejando de lado esos, para nosotros, maravillosos inventos con los que crecimos y que hicieron furor en su momento.

Si usted le habla a un chico de un long play, ni se imagina que es eso,  pues ellos han crecido con el CD y se horrorizan cuando uno les cuenta que en ese disco de vinilo de unos 30 centímetros de diámetro tan sólo cabían por lado unas 12 canciones.



Tampoco les hablemos de las cámaras de rollo o película, con la que se podían tomar hasta 36 fotos pues ellos ahora disfrutan de las modernas cámaras digitales que, dependiendo de la tarjeta de almacenamiento, pueden hacer muchísimas  fotos tranquilamente.

Se perdieron también los álbumes, esos rectángulos de papel en los que se pegaban las fotografías y que servían para entretener a las visitas o para devolver los recuerdos a otros momentos. Ahora pocas veces se vuelven a ver las fotos que se toman en los modernos equipos de captura.

Los jóvenes de hoy no se imaginan que la televisión inicialmente fue en blanco y negro y que eran unos armatostes que para moverlos había que pedirle ayuda al vecindario. Para que la señal fuera apenas decente, había que tener una antena que competía en altura con las torres de las iglesias, y que orientarlas para “agarrar” la señal, era toda una odisea.

Ellos, los que apenas nacieron hace unos 12 años tienen televisores de plasma y otras sofisticaciones que les muestran imágenes llegadas vía  satélite o por cable, y que se ven tan nítidas, que parece que estuvieran en la sala de la casa.

Hay otros aparatos que se han ido perdiendo con la modernidad…las máquinas de escribir, el teléfono de disco, las planchas de gasolina, las neveras de petróleo y no sigo enumerando más porque me da como lloradera.


Fotos de la web



Petronio, 2016: fiesta para el no olvido


Por Manuel T. Bermúdez

Yo no sé si sea cierto lo que alguna vez me contaron sobre las Cataratas del Niagara: que era el lugar donde más feliz se sentía las personas debido a que la gran cantidad de agua que caía producía unos iones que provocaban alegría en la gente. No me gusta averiguar si algunas historias son verdad porque así como me las cuentas me parecen fascinantes y no quiero dañarlas con sesudos pensadores que todo lo terminan por menoscabar a favor de la verdad verdadera.

Pero de lo que si tengo la seguridad es que en Cali, el sitio más alegre en mes de agosto, fue la Ciudadela Petronio Álvarez, ubicada en la Unidad Deportiva Alberto Galindo.

Del 10 al 15 de agosto ése espacio se llenó de música, de sonidos que llegaron desde más allá de las fronteras del mar. Vinieron al Petronio, cantores de costumbres y tradiciones rescatados de las sinuosidades de los ríos, de las orillas de la selva en la que algunos viven y hacen de la música el suceso más importante para sus comunidades.

44 agrupaciones que representaban lo más selecto del folclor del Pacifico, pusieron a consideración del público temas musicales con los que buscaban llevarse el primer lugar para sus lugares de origen y ser, por una vez, orgullo de sus pueblos, y los difusores de sus tradiciones musicales que han cultivado por milenios.
Pudimos apreciar a las cantadoras,  protectoras celosas de letras y tradiciones y depositarias de una herencia, que luego de 20 años de Festival, ya empieza a ser reconocida en el mundo por la pureza que aún conservan esos cantos.

Los Violines Caucanos, con una historia que se ha ido desdibujando con el pasar de los años, pero que los viejos preservan en esas manos callosas y sabias, que parece que no fueran a caber en el diapasón de los pequeños instrumentos, que cantan sin cansancio melodías de antaño, músicas de épocas coloniales de momentos perdidos en la memoria del tiempo y rescatados con tesón por esos obreros de la música para volverla actual, para que sepamos que su oficio musical sobrevive por encima de la modernidad que desconcierta y anda a prisa.



Pudimos disfrutar grupos en la modalidad libre, que han hecho fusiones para, sin perder esas raíces primigenias, mostrar al mundo que desde el Pacifico colombiano se proponen nuevas expresiones, que se hacen melodías acorde con las exigencias de la modernidad pero respetando las sonoridades propias de marimbas, violines y esos instrumentos ancestrales por los que vale la pena estar mostrando las tradiciones musicales.

La Marimba otra vez fue reina de las noches de Festival. Sus llamado era provocación para el público, y pensar, que antiguamente, la quemaban o la arrojaban a los ríos, pero nunca pudieron quitarla de los genes de quienes luego la rehicieron para que sonara más bello y mejor por encima de los inquisidores de turno.
Impresionaba el número de asistentes cada noche. Cientos de personas reunidas en torno a la música, dispuestas al derroche de la alegría, animadas por el sonar de los instrumentos; y avivando el goce: los licores que se han vuelto populares y que acompañan los momentos de rumba o corrinche como los llaman: Arrechon, Tumbacatre, Curao, Tomaseca, van de mano en mano y de boca en boca poniendo más alegría a la alegría que se vive.

La nueva sede del evento, la Unidad Deportiva Alberto Galindo, fue probada y aprobada por los miles de asistentes que encontraron allí el espacio justo para el Festival más importante de Colombia. Zonas amplias y funcionales, buenas áreas para la movilidad y sobre todo: amplitud para un espectáculo que ya desborda los cálculos de cuanto público llega a disfrutar del evento.

La noche final. Noche sin olvido…miles de voces coreando las canciones, miles de almas en vilo, pendientes de quienes serían esta vez los mejores, para celebrar; no importa la procedencia, ni el departamento al que se pertenezca, todo queda en ese Pacífico que se ama y se añora. Lo importante es que destaque la música, esa que disfrutan sin pausa, sin descanso, con frenesí cada noche y que ya empieza a viajar por el mundo llevando el rumor de este mar, de estos ríos en los que se saluda a la vida con canticos.

Se llevaron los premios: en la modalidad Violines Caucanos, Remolino de Ovejas de Suarez Cauca. Modalida de Marimba: Los Alegres de Telembí de Barbacoas, Nariño. En Chirimía: Zaperoko, del departamento del Chocó y en Versión Libre: Mar Afuera, de Buenaventura.

Fue un gran festival la edición número XX. Hay mucho a quien agradecer, pero de eso se encargan los que deben cumplir con ese protocolo. Yo me remito a testimoniar una fiesta que cada vez es más grande, más concurrida, a la que ya no le cabe más alegría.

Nos vemos, si la vida nos da vida, el próximo año…trabajando con gozo y gozándome el trabajo.




¡Se prendió la fiesta!


Por Manuel Tiberio Bermúdez

Los sonidos de la música fueron la llave mágica para abrir  la edición XX del Festival de Música del Pacífico, Petronio Álvarez, 2016.

El público, llegado desde temprano, saludó la apertura del Festival acompañando con sus voces y palmas, los cantos que los artistas en tarima lanzaban para provocar la alegría. Los pañuelos, ondeados con timidez al comienzo, se volvieron saludos a la gozadera, a la fiesta, a la vida que no se detiene.



La Red de Cantadoras del Pacifico sur, fue la encargada de abrir la noche. Mujeres que protegen con celo los cantos y tradiciones  de ese inmenso, y aun misterioso, Pacífico, y son las depositarias de cantos como los arrullos, los alabaos, el Chigualo, o el Bambuco Viejo. En sus voces revive la historia para el olvido de épocas de esclavismo, pero también cantan a las alegrías de la libertad, pero sobre todo, han mantenido viva la tradición musical de sus pueblos.



En sus regiones son respetadas y se les tiene en cuenta en las festividades y ceremonias, lo que no sucedía antes, cuando no se valoraba su talento. Sus cánticos son como  oraciones e historias que interpretan el temperamento de un pueblo.



Siguió luego Markitos Micolta, un bonaverense, alegre que nadie llama por su nombre: Marco Antonio Micolta Santisteban, y quien con el paso de los años se ha destacado como un excelente cantante de música del Pacífico. En el 2011, el Festival Petronio Álvarez, le rindió homenaje por el trabajo de divulgación del folclor de su región.



Markitos, aunque pequeño de estatura, siempre ha estado rodeado por los grandes en la música. Primero con “Peregoyo”, don,  Enrique Urbano Tenorio, con quien hizo famoso el “Combo Vacana”, en Buenaventura. También grabó junto a otro destacado como lo es Senen Palacio.

Posteriormente creo su propia agrupación “La sabrosura del litoral” con la que se alzó con el primer lugar del Petronio Álvarez en 1999 como mejor chirimía y mejor interprete vocal.

Markitos, como siempre, encantó al público, se entregó para dar lo mejor de su manera de interpretar canciones que son su sello y con las que la alegría se convierte en baile y el baile en un viaje sin límites por la contentura, por el disfrute. Se ganó el público como siempre lo hace y porque como él dijo alguna vez: “siempre caigo parao” refiriéndose a que la vida le ha dado todo lo que tiene por la música.



Después llegaron “Chango” ganadores del Petronio en el 2014 en modalidad de marimba. Hacen honor a su nombre ya que la mitología dice que es el dios del fuego, del rayo, de los sagrados tambores bata. Es también irresistible para las mujeres, alegre sin descanso y gran bailador.



Eso fue lo que hizo la agrupación tumaqueña “Chango” en la tarima del Petronio: elevar los ánimos, provocar un trago de Arrechon o Viche y poner un extraño brillo en la mirada de las mujeres que no dejaban de mover sus caderas al ritmo de la música en una íntima complicidad con las notas salidas de los instrumentos.
Mientras la marimba decía su discurso de alegría, el tambor marcaba el ritmo de los pies que no podían estar quietos y el guasá traía en su sonido, como una lluvia que refrescaba el ambiente. Los cantos se metieron por entre el público, y acariciaron a hombres y mujeres que no se resistieron a esa invitación que proponía celebrar la vida desde la alegría de la música.



Cerró la noche: “Herencia de Timbiquí”. ¿Cuál cerró la noche?...Atizó nuevamente la alegría de un público que no conoce el cansancio, ni el descanso en el baile.

Los pañuelos emprendieron nuevamente el vuelo del festejo, las manos imitaron las olas del mar que se añora, y otra vez, la danza y las voces en coro acompañando a la agrupación que aman. Aplaudiendo al grupo que a muchos les recuerda ese pueblo con nombre de golpe de marimba: tim bi quí… por eso mismo es herencia, heredad, remembranza.



Y entonces, con su música, con sus cantos alegres, reafirmaron ante los caleños porque fueron premio a la mejor agrupación en la modalidad libre durante el Petronio Álvarez, en el 2006.



Confirmaron porque esa herencia, que camina en los genes, produce sonidos para alegrar la vida y les ha permitido obtener galardones como Los Premios Shock de la Música Colombiana, una Gaviota de Plata en Viña del Mar en Chile, en el 2013 entre otros que confirman que son de los mejores.



Cuando el ultimo sonido de marimba, y el último tam tam de la tambora nos dijo que había terminado la fiesta…no nos cabía en el alma tanta música, no sabíamos cómo uno puede acoger tanta alegría, cómo se puede compartir tanta amistad…pero el reloj nos dijo que eran las 10:40 de la noche…Nos tomamos el último trago de Viche y al llevar la botella a los labios, vimos como la luna en el cielo, apenas empezaba la fiesta.





Vamo a petroniá


Por Manuel Tiberio Bermúdez

Cali, está como una muchacha inquieta. En sus calles la gente sonríe, y en el ambiente hay como un fantástico sentimiento de alegría.

La música se siente mejor, las mujeres que pasan a nuestro lado,  pareciera que tienen “más tumbao” que de costumbre. Los hombres están más amables y hay algo en el ambiente que tienen una explicación: ya llegó el Petronio Álvarez.

Y es que, después de la Feria de Cali, éste es el evento que más público aglutina, el que más extranjeros atrae, el que más emociones despierta en quienes se vuelcan a vivirlo cada noche.
El ánimo de los caleños está dispuesto para el goce y la alegría en el XX Festival de Música del Pacifico, considerado el espacio en el que mejor se expresa la diversidad,  la inclusión social y un culto sin igual a las expresiones  musicales y culturales del Pacífico.



Este año, en la Unidad Deportiva, Alberto Galindo, del 10 al 15 de agosto, se realizará la gran fiesta del Petronio. Además de ser el más importante Festival Latinoamericano de expresiones del Pacífico, es un proceso cultural comprometido con la conservación, exaltación y divulgación del legado patrimonial que ha venido saltando en el tiempo desde el África, hasta hoy cuando todas estas expresiones se abren paso en una modernidad que las admira, las reconoce y las disfruta.

Músicas que invitan al baile no importa el color de piel que se tenga. Las marimbas, los tambores, los cununos, los violines, los Guasá, buscan las hendijas de la alegría y por allí se cuelan para poner alegría en todo el cuerpo, entonces, los pies piden pista para que se expresen y dibujen los compases que dicta la música. Por un extraño instinto, las manos imitan el vaivén de las olas y el resto es goce y alegría.



También la gastronomía es otra fiesta: sancocho de pescado; tamales de piangua; jugo de chontaduro, pusandao, encocao de jaiba y no sigamos porque faltan pocos días para  darle gusto al cuerpo.

Este Festival de Música del Pacífico, hace años borró las fronteras de la piel y hoy es patrimonio de todos. Hoy el Petronio es un asunto de alegría, de goce, de música que llega a que el cuerpo deje de obedecer a la cordura y haga de las suyas al ritmo que marca la música.

Ya todo está listo. Tenemos las mejores sonrisas para compartir con ustedes, el ánimo está arriba, los músicos ensayan y preparan sus mejores melodías para que usted las disfrute, y Cali, su gente, es esa muchacha inquieta que les espera para que esta edición XX del Festival de Música del Pacífico, Petronio Álvarez, sea una fiesta inolvidable.


Jorge Idárraga: el fotógrafo de los seres anónimos en el Petronio


Por Manuel Tiberio Bermúdez

Cuando se da una vuelta por los distintos espacios del Petronio Álvarez, 2016, el visitante no puede sustraerse a la belleza de magníficas fotografías que impactan por el colorido de los atuendos, por la dignidad de los rostros de los retratados, pero sobre todo, por la modestia, alegría, o sencillez, que de entrada se descubre en los modelos. Se nota inmediatamente, que no son hombres o mujeres reconocidos o famosas.

El autor de estas fotografías es, Jorge Idárraga, un fotógrafo que ha hecho de su oficio una forma de contar la cotidianidad de lo que sus ojos, a pesar del tiempo que lleva observando la vida por el visor de su cámara, aun le asombra.

Jorge, es un fotógrafo de Buenaventura, quien se ha especializado en el folclor y la cultura del Pacífico. Es además,  periodista, editor y publicista.

Sus trabajos se han expuesto dentro y fuera del país donde han recibido elogiosos comentarios: Cali, Buenaventura, Bogotá, La Habana y Santiago de Cuba, han testimoniado la belleza de cada uno de sus trabajos.

Es autor del libro: “Cantores de Río: Imaginación sublime y resistencia cultural”.  En 2014 fue finalista del Premio de Periodismo Cultural, “Distintas maneras de narrar las músicas de marimba y cantos tradicionales del Pacífico sur, convocado por el Ministerio de Cultura de Colombia en la modalidad de reportaje fotográfico. Sus fotos ilustraron la publicidad del Festival de Música Petronio Álvarez en las ediciones 2013, 2014 y 2015.

A Idárraga, siempre se le ve por los espacios del Festival Petronio, con su cámara en la mano, atento a la captura oportuna para dejar plasmado lo que sucede en su entorno, los momentos bellos, las situaciones que no se repetirán, los rostros de la cotidianidad, para luego  compartir y hacer que otros disfruten de la belleza de su trabajo.

En esta oportunidad; Jorge está exponiendo unos retratos que hacen parte de la muestra “Retratos de Petronio”, proyecto que el fotógrafo inicio en el 2015.

“Instalé, -cuenta Jorge-, un pequeño estudio fotográfico al lado de la tarima en la que se presentan noche a noche los artistas que concursan en el Petronio, luego de la actuación yo les invitaba a mi estudio,  para hacerles en retrato”.

“Es un proyecto para la gente anónima, que  hace parte del Petronio, y que también son artistas, menos celebrados que otro, pero que tienen su momento especial,  entre toda la cantidad de los que llegan de los lugares más recónditos del litoral.

Jorge tiene planeado hacer este ejercicio durante cuatro  Petronios, para luego editar un libro de fotografía que llamara: “Los retratos de Petronio”. Este año, la Secretaria de Cultura, quiso hacer una primera muestra de ese proyecto.

¿Qué le deja personalmente y que busca al retratar esos hombres y mujeres anónimos?
“Precisamente, me cansé de hacer retratos, de hacer fotos durante el Petronio, a la distancia que nos colocan a los artistas, en esa lejanía, en esa tarima gigante. Yo quería aproximarme a los artistas. Estoy acostumbrado a eso porque así lo hago en los eventos que se hacen en Buenaventura, donde tengo acceso a la tarima y a las personas”.

“Me tocó inventarme esto para poder hacer algo distinto y de otro lado tener esa cercanía con los artistas, que para mí es fundamental”.

“Antes de fotografiar a alguien, siempre les hago una corta entrevista en video y me cuentan un poco de su vida, esto me sirve para adentrarme mucho más en su intimidad, para que la fotos que haga tenga algún rasgo que destaque la personalidad del o de  la fotografiada”.

“La idea es precisamente, darle luz a las personas anónimas, con nombre propio, qué hace, dónde vive y a que grupo pertenece”.

¿Qué es lo mejor de ser fotógrafo para usted?
“La cercanía a la gente. A mí me gusta mucho el paisaje y otras situaciones para hacer fotografía, pero el retrato me permite acercarme a las personas, conocerlas, tener un instante de conexión con su esencia, eso es lo que más me seduce. De allí la atención que le pongo a este proyecto”.

¿Qué se come con gusto en el Petronio y que se bebe para acompañar la música?
“Me como con mucho gusto, un buen “tapao de pescao” y para la fiesta un “tumbacatre” es definitivo.