Buscar este blog

HORA DE MORIR



Por Manuel Tiberio Bermúdez


Aquella mañana Rufino, tal como lo hacia todos los días desde que se había desmovilizado como miembro de las autodenfensas, se levantó, puso a calentar el agua para su café mañanero en la vieja olla que guardaba como recuerdo de sus correrías por las montañas, se metió al baño, y mientras el agua corría por su cuerpo, le volvió la escena del momento en que había tenido que disparar contra un hombre. Era un campesino, quien borrachito como estaba, le grito “paraco hijueputa”. Era la única vez que había matado a alguien y aún hoy no entendía por qué lo había hecho.

Mientras se enjabonaba, recordó como y sin decirle una sola palabra al viejo, desde la cadera, donde tenía el fusil, apretó el gatillo del arma y vio, como si fuera una escena de esas viejas películas a las cuales nunca había vuelto desde niño, como el hombre se levantaba en el aire por la fuerza del impacto, el sombrero se elevaba como huyendo de su cabeza, los pies descalzos quedaban casi frente a su cara y la botella de cerveza que el hombre tenía en sus manos, subía por los aires, daba varios giros y caía contra el suelo estallando en pedazos en una mezcla de vidrios y espuma. El hombre quedó en el suelo sobre un charco de sangre que lentamente se iba extendiendo a su alrededor. No sintió nada por la acción que acababa de realizar: ni temor, ni remordimiento...nada y como lo pensaba mientras cerraba la llave de la ducha, aun no sabía que lo había impulsado a matar al hombre.

Preparó un poco de café y lo bebió, metió en la pretina de su pantalón el viejo revólver que hoy vendería para con el dinero que le dieran comprar un poco de comida y pagar el arriendo de la pieza que le servia de hogar y en la que dormía diariamente su soledad. Tomó la desvencijada bicicleta que le servía para transportase todos los días al centro de la ciudad con el fin de tratar de encontrar un trabajo hasta ahora esquivo y casi imposible, y emprendió el camino de la angustia que venía repitiendo desde hacia ya varios meses.

Tres cuadras más delante del inicio de su viaje, abruptamente, de una calle lateral a la que él se desplazaba salió un volquete que tuvo que frenar bruscamente y a pocos centímetros de su humanidad. Rufino venía tan abstraído en sus pensamientos que no había tenido la precaución de mirar antes de hacer el cruce de la calle.

Del vehículo, se bajo un hombre pálido del susto que vociferaba su descontento por la falta de cuidado del ciclista.
- ¿Qué...marica, está creyendo que ésta es su mamá? ¿No ve que casi me lo llevo? Inquirió el hombre con voz airada.

-Disculpe, señor, dijo Rufino...venía distraído. Perdone, decía mientras levantaba la bicicleta que había quedado en el suelo.

-Que perdone, ni que diablos, si lo estripo, lo que me gano es un problema ni el hijueputa. Por andar pensando en los guebos del gallo es que lo meten a uno en líos-.

-Perdone, señor, insistía Rufino, sé que tengo la culpa por andar elevado. Pero no pasó nada así que tranquilo, amigo-.

Las disculpas de Rufino parecían que en vez de calmar al hombre alteraban más su ánimo.
-¡Marica tan bobo, se hace matar por andar elevado!
-A lo mejor es que tiene ganas de morirse hoy...le decía mientras gesticulaba airado-.

-Le ofrezco disculpas de nuevo señor...tranquilo que no le paso nada ni a su vehículo ni a usted, ni a mí...tranquilo-.

-A la larga lo que esta bueno es pa matar este hijueputa dijo el conductor del volquete. ¿O es que tenes ganas de morirte guebón?... y junto con las palabras hizo el gesto como de dispararle a Rufino.

Rufino no hizo nada. Su mano derecha se dirigió hacia la pretina del pantalón, sacó el revolver, y con el mismo tono con el que le había ofrecido sus disculpas al airado conductor que lo insultaba le dijo:

-El que se va a morir hoy es otro-. Y apretó tres veces el gatillo de su revólver.
Los tres disparos impactaron en el pecho del hombre silenciando los insultos que nuevamente había comenzado y que los sonidos de los disparos no dejaron escuchar.

El volquetero se llevó sus manos al pecho que no alcanzaron a atajar los chorros de sangre que brotaban por los agujeros abiertos por las balas. Lentamente se fue doblando sobre sí. Primero, se arrodilló mientras miraba con terror la sangre que salía de su cuerpo. Luego, como buscando apoyo en su vehículo se recostó en la parte delantera del mismo y desde allí miraba horrorizado para todos los lados como buscando auxilio, pero a esa hora de la mañana, no había un solo ser humano por ahí.

Rufino, guardó el arma en donde la había tomado. Se montó en su bicicleta y continuó el recorrido que lo llevaría al centro de la ciudad. Ni siquiera miro al hombre a quien la vida se le iba por esos tres pequeños ríos de sangre que ya habían empapado sus ropas y empezaban a formar un pequeño arroyo en el suelo.

No sintió nada por la acción que acababa de realizar: ni temor, ni remordimiento... nada, y como lo pensaba todos los días que estaba tomando el baño mañanero, no sabía qué lo había impulsado a matar al hombre, pero cayó en la cuenta de un hecho para él especial: era la segunda ocasión que mataba a alguien.
El aparato que revolucionó las comunicaciones: el celular

Por Manuel Tiberio Bermúdez – charlemos@gmail.com

Algunos maúllan, otros ríen, los de más allá lanzan al aire una tonada, otros gritan, algunos silban, y los más modestos, simplemente timbran a la usanza antigua. Son los teléfonos celulares que están cumpliendo 29 años de su aparición por primera vez en el mercado del mundo.

El afán de los seres humanos por comunicarse se pierde en la historia del tiempo. Dicen los estudiosos que el arte rupestre son los símbolos más antiguos que se conocen para la comunicación y no se sabe si era para comunicarse con sus dioses o con sus, aún pocos hermanos de planeta.

Luego iría el hombre evolucionando y aparecieron petroglifos, pictogramas, ideogramas, y surgieron las sociedades orales. Luego vino el alfabeto y la escritura Pero el hombre no estaba contento con poderse comunicar de tú a tú, quería hacerlo a distancia, no se sabe si por pereza o practicismo, pero quería entablar comunicación a grandes distancias.

Bueno, como ya lo sabemos aparecieron las primitivas señales de humo pero parece ser que solamente alcanzaban para avisar.”pilas que viene el enemigo”,pero no para una  charlaita de ¿Qué más?; ¿Cómo amaneció?; ¿Estudias o trabajas?, y  etc., etc.

También sabemos que nuestros antepasados se comunicaban mediante sonidos de tambor o tronco de árboles ahuecados. Estos métodos pienso que tenían muchas limitaciones tales como uno estar bien entretenido y no escuchar el mensaje. Así que imagino que cuando se regresaba a la aldea y le preguntaban: ¿te enteraste? ¡Nó!... ¿usted en qué anda,  en qué selva es que vive; mantiene elevado”, y podrán ustedes suponer el resto del regaño.

También han servido para comunicarse los nudos, los corredores, que viajaban grandes distancias para llevar una razón a lo mejor sin importancia, los gritos, siempre tan funcionales, y claro, la imprenta, pero ahora… ¡aplaudan!, los seres humanos tenemos los teléfonos móviles o celulares.

Eso si se llama evolución. El celular, que en sus inicios costaba un jurgo de plata, hoy, usted saluda a alguien y le regala un aparato de esos.

El móvil éste que ha invadido el mundo tan solo tiene 29 años, pues apareció en 1983. Martín Cooper, considerado el padre de la telefonía móvil fabrico el primer radio teléfono entre 1970 y 1973, pero fue en 1983 que apareció el antecesor de los teléfonos que conocemos en la actualidad. El aparato aquel pesaba unos 780 gramos, era analógico y su batería sólo le daba autonomía para una hora de conversación u 8 horas en espera. El sonido era pésimo, y costaba la bobadita de 3.995 dólares. Era pesado y nada estético y obvio, no estaba al alcance de la mayoría de las personas. El nombre del primer móvil fue Motorola DynaTAC 8000X, pero en Colombia le pusieron de mote a los primeros teléfonos: la panela.

Desde ese 1983 a hoy, éste aparato –considerado por muchos el mejor invento de la humanidad- ha evolucionado a tal punto que tienen, juegos, reproductor de música, relojes incorporados, cámaras fotográficas, calculadoras…y hasta sirve para hacer llamadas.

Hace algunos años no más, el ingenio tecnológico sólo servía para hacer llamadas, pero hoy ya se habla de teléfonos inteligentes – en la mayoría de las ocasiones mucho más inteligentes que sus propietarios-  son equipos en los que se puede ver videos, televisión, navegar en la web…y también, claro, hablar con otros seres humanos.

Claro que el teléfono móvil sirve bastante, pues  gracias a él, el chisme se ha tomado el planeta y ya usted, no importa en qué lugar se encuentre, puede saber todo, con saludo, charlada ampliada y obvio, chismes incluidos. Por ahora los dejo… están llamando a mi móvil.













¡Feliz cumpleaños, Barbie!


Charlemos
¡Feliz cumpleaños Barbie”

Por Manuel Tiberio Bermúdez – charlemos@gmail.com

Tiene 53 años y sigue tan campante como el día de su nacimiento. Se trata de una de las muñecas más reconocida y vendida en el mundo de los juguetes.

Hablamos de la “Barbie”, que fue puesta a la venta el 9 de marzo de 1959 en la ciudad de New Yok durante la  American International Toy Fair.

Su creadora Ruth Handler, una norteamericana nacida en Denver, Colorado, era hija de inmigrantes y un día se percató de que a su niña le gustaba más jugar con muñecas de papel que se parecieran a un adulto antes que con sus compañeritos de la misma edad.

Señalan los historiadores que Ruth, en un viaje a Europa,  se enteró que en Alemania había una muñeca denominada “Bild Lilli “, y que “no era precisamente un juguete para niñas; más bien se trataba de un obsequio de broma para hombres” y le llevó una a su  hija Bárbara.

La mujer hizo algunos ajustes,  diseño una muñeca con características de mujer adulta, la llamó “Barbie”, en homenaje a su hija y la dio a conocer en la Feria del juguete en New York.

Desde esa fecha hasta hoy, la muñeca ha sido uno de los juguetes de más éxito entre las niñas del mundo. Se podría decir que no hay niña en el planeta que conozca la Barbie y no sueñe con tener una de su propiedad. A propósito el nombre completo de la muñeca es Bárbara Millicent Rober y se tiene como fecha de su cumpleaños el 9 de marzo.

La muñeca ha ido evolucionando en su diseño, en su apariencia y en su vestuario. Hoy es una de las muñecas más caras del mercado pues existen innumerables accesorios para darle atención y mantenerla a la moda.
Señalan las informaciones que. “la primera muñeca Barbie que se fabricó fue en Japón  con la ropa cosida a mano por trabajadores japoneses. Durante el primer año de producción fueron vendidas alrededor de 350.000 muñecas Barbie”.

Las cifras que se registran alrededor de éste juguete son impresionantes: cada segundo –se dice- se venden tres muñecas y hasta hoy, es decir hasta antes de escribir esta línea se habían vendido más mil millones de muñecas Barbie en el mundo y en aproximadamente 150 países.

La muñeca, considerada como un ícono, tiene además para su uso una amplia gama de productos libros, ropas, accesorios, juegos, y hasta videojuegos. También ha aparecido en películas de dibujos animados y ha sido incluida, como personaje secundario en Toy Story. Hasta el artista Andy Warhol, hizo una pintura de la muñeca.
Pero como no todo es felicidad la muñeca también ha recibido críticas y en especial porque aseguran los estudiosos que promueve en las niñas la idea de una imagen corporal tan estilizada que lleva a las chicas a volverse anoréxicas.

No importa qué haya pasado con esta muñeca a lo largo de su historia que ya cumplió 53 años, lo cierto es que es ha dado millones de dólares a sus creadores: la compañía Mattel.

De una mamá observadora nació el más importante juguete que se convirtió en una gran empresa.

¡Feliz cumpleaños!