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Las mujeres son muy guapas



Por Manuel Tiberio Bermúdez

No lo digo por acciones heroicas como las de Juana de Arco, que a los 17 en vez de andar de pati alegre, como dice mi abuelita, ya comandaba el ejercito francés y terminó asada viva dizque por hereje, o tampoco por la esposa del señor de palacio de la que cuentan que le toca levantarse a las 3 de la mañana a hacerle tinto para que inicie la jornada de trabajo o por mujeres como Ana Frank quien divulgó la crueldad nazi gracias a su famoso diario, o como Teresa de Calcuta que sacrifico lo personal por el dolor ajeno, o por las muchas otras mujeres que han hecho y siguen haciendo historia o como tanta mujer colombiana que gracias a su esfuerzo hacen un país mejor para todos.

Que hayan ido al espacio, que sean excelentes profesionales, que críen sus hijos con esmerado fervor, que soporten a sus maridos borrachines y mujeriegos, que trabajen una jornada completa y lleguen luego a casa a preparar a “su gordis” una cena suculenta, eso son bobadas en comparación con las acciones cotidianas que uno observa en las en las dominas comunes y silvestres que nos topamos cada día.

Díganme si no es guapura que una mujer con un espejito en el que escasamente uno puede verse un ojo sea capaz, en un bus atestado -que se mueve como barco en tormenta-, de sostener en una mano una polvera o caja de “sombras” y con la otra pintar tranquilamente sus ojos, delinear delicadamente sus labios y luego lanzarse del bus en una carrera loca porque “voy cogida de la tarde”, en unos tacones que de sólo mirarlos producen vértigo.

Solamente una mujer muy guapa, es capaz de subirse a un bus a las dos de la tarde, -cuando el sol pone las latas a hervir-, sudar como un boxeador en combate y no abrir la ventanilla para que entre un poco de aire…porque se le daña el peinado.

Son guapas las mujeres que diariamente nos topamos en la calle alentándonos a la vida con una sonrisa o la que esta ahí, al lado de nuestros afanes, solidaria, compañera, señalándonos el norte de nuestros sueños que a veces persisten en navegar a la deriva.



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La Venus de Milo


Por Manuel Tiberio Bermúdez

La confrontación jurídica entre el Municipio de Santiago de Cali y el propietario del Motel “Kiss Me”, ha puesto de moda a la Venus de Milo o mejor, la Afrodita de Milos, como es realmente su nombre.

Esta estatua del periodo helénico, que tiene su actual residencia en el Louvre de París, es una de las más famosas esculturas de la antigua Grecia y se piensa que es la representación de Afrodita, la diosa del amor y de la belleza. Se atribuye su autoría a Praxiteles, muy seguramente considerado un autor porno en su época.

La estatua fue encontrada en 1820 en la isla egea de Melos, llamada también Milo (de ahí su nombre). La original tiene una altura de 204 cms y pesa unos 900 kilos.

A propósito hay una divertida anécdota que involucra al genial Oscar Wilde, en la que cuenta que para burlarse de la incultura de los norteamericanos, Wilde, se inventó una noticia en la que contaba que un nuevo rico americano para celebrar su amistad con un hombre que vivía en las Montañas Rocosas, le envió una copia de la Venus de Milo, advirtiéndole que “era de lo más representativo del arte escultórico griego”.

No bien el afortunado destinatario recibió la estatua armó tremendo lío a los ferrocarriles que transportaron la imagen argumentando que “los transportistas la había dañado pues la dejaron sin “brazos” y entabló un pleito contra la empresa ferroviaria.

El asunto muestra la incultura de los norteamericanos, es cierto, pero el final de la historia no tiene parangón, porque el hombre que entabló la demanda por los daños causados a la estatua…ganó el pleito.

Mientras tanto veremos que sucede con la Venus motelera que se levanta en Cali. Ahí nos ve…nus.

Si Dios fuera negro….


Por Manuel Tiberio Bermúdez

Mi compay, todo cambiaría…fuera nuestra raza mi compay la que mandaría…dice la canción, -y agrega-: negro el presidente y el gobernador, negro el abogado y negro el doctor, compay.

Y ese canto se cumplió en la nación más poderosa de la tierra. Por primera vez un negro, con una votación que sorprende, ha llegado a la presidencia y con él las ilusiones de millones de seres para que desde su gobierno se propicie un cambio. Ven en este joven mandatario la panacea a todos los males que sufre la gran potencia americana. Y es posible que en su mandato se generen cambios de importancia pues su procedencia, su lucha, su pasado histórico, pueden ser la garantía para desde su variopinta vivencia: estudió en Indonesia, vivió en Hawai, y también paseo su humanidad por California y New York para terminar sus estudios en la prestigiosa Harvard, es decir que le ha tocado tener diversas visiones del mundo, y quizá por ello nos ofrezca un panorama más alentador que el que los otros presidentes, oprobiosamente poderosos, nos han ofrecido a los demás países de la tierra.

El mundo contiene la respiración mientras espera que cesen las guerras que de una manera u otra el imperio ha apadrinado bien sea de frente o solapadamente. La gente espera que la economía vuelva a los causes que señalaban riqueza para los habitantes de la nación cuya bandera esta llena de estrellas y que con la llegada de Barack Obama, se podría colocar otra que simboliza la esperanza del mundo en ese hombre que acaba de entrar a la Casa Blanca.

El machete de la economía informal

Manuel Tiberio Bermúdez

En este exceso de carencias, en la economía informal, es decir, aquellas actividades que no cumplen con ciertas características de la economía formal, el ingenio, la creatividad, “la malicia indígena”, la “viveza”, son los componentes principales que regulan esa actividad o en otros términos “el machete”.

Entre tanto vendedor de chucherias, que van desde discos y libros piratas, yerbas contra todas las dolencias, lapiceros, relojes, camisas, camisetas, zapatos, imitaciones de joyas etc., etc., uno encuentra “magos” para sacarle el escaso billete a los demás congéneres. Hablo de los “brujos, adivinos, pitonisas y afines, que como dice mi abuelita de ellos, “primero se acaba la aguamasa que los marranos”.

Porque no me digan si no es muy convincente este volante de publicidad que me entregaron ayer y que dice: “Reto a brujos y desafío al que sea”, es decir el plus ultra. Luego ofrece, en lo referente al amor: “atraigo, amarro, amanso, ahuyento amantes, evito la separación”, es decir se las sabe todas en las artes amatorias.

En lo referente a la suerte, ofrece: “doy números de chance, consigo trabajo, atraigo clientela para su negocio, tengo amuletos para comprar o vender propiedades, evitar la cárcel, los robos, las envidias…saco huacas”. Es decir que con este se consigue porque se consigue el billete.

Y en lo referente a la salud la oferta señala: “quito vicios, curo dolores, enfermedades extrañas, impotencia sexual, le ayudo a dormir, a tener hijos, le quito el sufrimiento, alejo el llanto”…es decir, lo mejor de lo mejor. Y por si quedan dudas asegura: “hago trabajos a larga distancia garantizados, no importa el país que sea”, y si queda alguna duda de la efectividad de su promesa el ofertante remata: “si no puede venir…doy consulta por teléfono”. Y ni se molesten en preguntarme el nombre o la dirección porque pienso adelantarme a todos a ver si el mago este me saca de esta olla en la que ando….

El micrófono como forma de atropello

Por Manuel Tiberio Bermúdez

Hace algunos años, no muchos que digamos, un micrófono, ese mágico invento del que fue precursor don Thomas Alba Edison, y que tantos usos tiene, inspiraba respeto. Pero no era debido a la función que cumple, cual es la de ser capaz transformar las vibraciones de la voz en energía eléctrica, sino que se entendía que quien lo usaba era una persona preparada para ello.

Desde la primera frase trasmitida por un aparato que tenía un micrófono incorporado y que no fue ningún mensaje salvador, sino el sencillo llamado de Alejandro Graham Bell a su ayudante: “Por favor, venga, señor Watson. Le necesito”, pasando por el comentario que hizo el astronauta Neil Amstrong, el primer ser humano en pisar la luna aquel inolvidable 20 de julio de 1969: “Este es un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la humanidad...", llegando hasta las deliciosas estupideces dichas por algunos famosos y famosas como esta de Pamela Anderson “No es la contaminación lo que esta dañando nuestro ambiente… Son las impurezas en nuestro aire y en nuestra agua las que lo están haciendo.” O la respuesta que dio Alexia Zambrano, candidata a Miss Colombia a la pregunta: ¡A que personaje le gustaría conocer? “Definitivamente me gustaría conocer a Lady Di. Afortunadamente ya se murió”. Y ni que decir de la perla lanzada por Mariah Carey: ““Siempre que veo la tele y veo a esos pobres niños hambrientos en todo el Mundo, no puedo evitar llorar. Quiero decir, me encantaría ser así de flaquita, pero no con todas esas moscas y muerte y esas cosas…” y para que den la vuelta al mundo esas frases, las han recogido y trasmitido algún micrófono.

Les decía al comienzo que antes se le tenía respeto al micrófono y por consiguiente al oficio de locutor, pero, los investigadores más juiciosos, luego de profundos y sesudos estudios, no han logrado descifrar en qué momento, a qué horas, en qué día, en qué fecha y por qué motivos se le perdió el respeto al aparato y al oficio y hoy pululan personajes de todo tipo, sexo, color y condición social, que se hacen llamar locutores y vociferan a diestra y siniestra parrafadas completas de noticias, comerciales o entrevistas, que sin ningún recato, avientan a “su amable audiencia”. ¡Que esto suceda no es problema! Lo malo del asunto es que sin ninguna preparación, y sin ningún remordimiento o vergüenza o como dicen los muchachos “sin dárseles nada”, vuelven el idioma “ropa de trabajo”, y hacen unos comentarios que a uno como oyente le da esa cosa que llaman “pena ajena”. Todo sea por la información democrática

La producción intelectual

Por Manuel Tiberio Bermúdez

Todo producto elaborado por el hombre requiere del uso de de las capacidades de su mente. El trabajo más humilde y también el más complejo, es el resultado de un ejercicio intelectual, es decir, relativo a la capacidad que, “ese simio erguido”, que somos los seres humanos, tenemos para comprender y razonar.

Pongamos por ejemplo: hacer una fotografía precisa de un complejo proceso mental en el que el fotógrafo experimentado, en su cerebro y en fracciones de segundo, hace mediciones de luz, determina el encuadre del motivo, busca el mejor ángulo de toma, selecciona el diafragma que utilizará en su cámara, calcula la velocidad de obturación, observa el fondo que quedará en la foto, decide si usa o no una herramienta llamada trípode, razona si necesita el uso de un flash , le pide al personaje, en caso del modelaje, que adopte una actitud favorecedora, usa su ojo para mirar por el visor, compone, y finalmente dispara cuando considera, con base en su conocimiento, que todos esos factores enumerados se cumplen. El resultado: un producto estéticamente atractivo que ha requerido de amplio conocimiento, de un largo proceso de aprendizaje, de un elaborado y rápido razonamiento para entregar un satisfactorio producto final.

Pienso que sólo hay oficios diversos, pero que requieren de unos procesos cognoscitivos ejercitados durante largas jornadas de aprendizaje. Pongamos otro ejemplo. Un abogado cuyo nombre deriva del latín “advocatus” o llamado en auxilio, es decir, un experto en derecho que estudia una causa y propone una resolución determinada. También emplea las capacidades de su mente, realiza un ejercicio intelectual con base en códigos, conocimientos jurídicos, análisis de situaciones, formulas legales, para ofrecer una solución ante un problema o duda y finalmente emite un juicio para favorecer a su cliente que puede ser un individuo o una organización.

La producción intelectual es, en definitiva, la capacidad humana para provocar un resultado mediante el uso de procesos de información y experiencias acumuladas utilizando herramientas del conocimiento.

El ser intelectual no exige necesariamente haber tenido una educación formal, pero sí, es una condición, tener los conocimientos necesarios y usar el intelecto para realizar un trabajo de la mejor manera posible.

El abogado tendrá la satisfacción de haber resuelto el caso a favor de su cliente. El fotógrafo la de haber provocado una reacción en quien mire su fotografía. En ambos casos el resultado final será el producto de eso que se llama “producción intelectual” y que, quiéranlo o no, es común a cualquier oficio por modesto o por complejo que parezca.

La entrevista más corta de mi vida...


Por Manuel Tiberio Bermúdez

…se la hice al poeta Jotamario Arbeláez, hace pocos días en la ciudad de Cali.
Quería hablar con el recientemente laureado vate nadaista, ganador de la II Edición del Premio Internacional de Poesía, Víctor Valera Mora, y de paso mirar su rostro a ver qué cara pone uno cuando se echa al bolsillo la no despreciable suma de 100 mil dólares que venían adornando la distinción.

Le busqué en la Biblioteca Departamental, donde estaba programado un encuentro de poetas y al que José Mario Arbeláez Ramos (Jotamario), fue invitado. Pasadas las siete de la noche, el viento caleño y la buseta contratada por los organizadores del evento, lo pusieron en la puerta de la Biblioteca. Saludó a quienes nos atravesamos en su camino con la mano extendida, ansiosos de mostrarle nuestro respeto y admiración y sin saber cómo llamarlo ahora que ya no era nuestro “Jota” de siempre sino un nuevo millonario colombiano.

Con Jota, ya habíamos compartido otros espacios durante las varias ocasiones que nos ha acompañado al Encuentro Nacional e Internacional de Escritores por la Paz de Colombia que con orgullo realizamos bianualmente en Caicedonia unos loquitos soñadores que aún creemos en el poder de la palabra. En esas noches pueblerinas nos hemos deleitado con el sarcasmo de sus poemas, hemos disfrutado sus locuras, fuimos testigos de su ingenio y su talento y aprendimos a apreciar su trasegar por la palabra en tinta y en verso.

Le pedí unos minutos para unas cuantas preguntas y me dijo “si” con un ademan de su cabeza, mientras despachaba un “pan cacho” y un refresco. Sin limpiar aún su bigote, como si fuera una corrida de palabras, le solté la primera de la noche. Me miro y dijo: “hermano, tengo que hacer algo urgente para una puesta en escena que haré en la lectura que voy a dar” y sin darme tiempo de nada hizo mutis tras una cortina.
Como traía una pañoleta atada a su cabeza que le daba un aire de harlista sin moto una señora que estaba a mi lado dijo: “Ay, esa pinta del poeta…con ese pañuelo en la cabeza”. Aproveche la ocasión y le dije: ¿Y es que usted no sabe, señora? La mujer me miro con expresión de “No, no sé”. Entonces para causar la envidia de los que les da envidia y aprovechando la cara de chismosa de la dama que regaría el cuento por toda la ciudad, le dije lo más serio que pude: “Señora, desde que Jotamario se ganó el premio de poesía en Venezuela, y de paso cien mil dólares, ya llega a todos los recitales en moto”

…y sin darme tiempo para ver el efecto de mi respuesta, salí a la noche caleña en busca de tema para escribir la próxima columna.

Yo no olvido el año viejo


Manuel Tiberio Bermúdez

Yo estaba expectante para iniciar este 2009, creo que más que cualquier otro mortal sobre el planeta. ¿Qué por qué? Luego de derramar por vía lacrimal lo que ingerí por vía oral el pasado 31 de diciembre para despedir el 2008, me dispuse a interpretar los augurios que me ofrecían los hados de la fortuna y como soy precavido los utilice casi todos.

Trastabillando me fui hasta mi cuarto y mandé la mano bajo la cama en busca de una de las papas que me diría como iba a pasar el año en lo económico y sorpresa…no encontré ninguna de las papas adivinas. Al indagar sobre la perdida de los tubérculos mi abuelita dijo. “Esas las tomó la muchacha para aumenta el puré para la cena, mijo”.

No le di importancia al asunto, pues el licor me había vuelto relajado así que me dispuse a darle la vuelta a la manzana con la maleta. No había ni una en la casa. Los sobrinos y sus amigos andaban como locos corriendo con las dos únicas maletas que tengo y de paso, el más pequeñín se llevó la del computador portátil, así que no me dejaron ni la opción para tratar de obtener aunque fuera un viajecito a Caicedonia.

¡Nada que hacer!, a buscar las uvas, pensaba, mientras me tomaba un “cuncho” de ron que había en un vaso. Cuando miré, en la mesa del comedor, sólo había 3 uvas chiquitinas que apenas se veían en el frutero.

Opté por coger dinero en la mano antes que terminara el disco que gritaba a todo volumen “yo no olvido el año viejo”… me esculqué todos los bolsillos, hasta que por allá refundido en una esquina atrape un billetito…lo saqué, lo tome en la mano…era de 10 mil y pensé para mis adentros…bueno que llegue poquita, pero que llegue. Estaba con el billetito en la mano, cuando paso mi cuñado más borracho que yo, y me lo arrebató gritando…faltan 10 mil pá la otra de ron…

Me acordé que para atraer la buena suerte uno debe ponerse la ropa interior al revés, así que me fui al baño…me senté en la tapa del sanitario y…me quede dormido.

Yo creo que este 2009 me traerá sorpresas….